martes, 13 de diciembre de 2011

Volvió el lastre


Lo dije ya hace algún tiempo y hubo quien me tildó de loco: Cristiano Ronaldo es un lastre para el Real Madrid. Que es un buen jugador nadie lo duda pero de ahí a la dimensión que, practicamente a diario, pretenden darle desde ciertos medios va un abismo.

Lo comprobamos, una vez más, el sábado pasado. Llevaba una temporada el luso entrando en vereda, participando del juego de equipo, siendo generoso en las asistencias a los compañeros, aportando, en fin, sus cualidades al conjunto. Pero llegó el enésimo partido del siglo. Cientos de millones de espectadores delante del televisor siguiendo sus evoluciones sobre el cesped del Bernabeu, eso es algo que el ego de CR no es capaz de resisitir. Y volvió.

Volvió el eterno chupón que chuta a puerta de cualquier manera a pesar de tener a un compañero sólo al que pasar el balón. Volvió el cansino que se empecina en tirar toooodas las faltas para terminar estrellándolas en la barrera. Luego un día suena la flauta, mete un gol y tenemos CR hasta en la sopa pero lo que no cuenta el Marca es que, para enchufar una, ha tirado cien, en un claro homenaje a Roberto Carlos (otro que tal). Volvió el egocéntrico que pierde un balón en ataque y se queda protestando al infinito, haciendo poses para la cámara mientras sus compañeros se matan a presionar para recuperar su fallo.

Hoy juega el Real Madrid en Ponferrada. Y allí estará Cristiano y meterá un hat-trick y mañana la prensa nos intentará vender de nuevo la moto. Y la moto que yo compro es que un tal Messi llegó al partido del sábado y sacrificó su lucimiento personal para favorecer al equipo, con los resultados que todos conocemos, mientras el vendedor de fichas de los coches de choque (es la mejor definición que he leído del portugués) se dedicaba a lo descrito más arriba para intentar añadir méritos a su candidatura al Balón de Oro.

Las comparaciones, mal que me pese como madridista, ofenden.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Antitaurinos aporreando Google

Anda el antitaurinismo despistado y ahora se dedican a difundir por internet unas declaraciones de un ex torero en plan arrepentido. Como de costumbre, no se enteran de nada, o se enteran pero buena gana de rectificar, que todo vale pa el convento. La entrevista en cuestión (*) fue publicada en ABC, edición de Córdoba, el 28 de octubre de 2010 y el entrevistado fue Alfonso González "Chiquilín". La lectura de la entrevista deja claro que el torero no ha sufrido una conversión repentina al antitaurinismo. A la pregunta, "¿cómo recuerda aquella época?" la respuesta no deja lugar a dudas: "Ser torero es lo más grande que ha habido para mí. Y si volviera a nacer siete veces, siete veces sería torero". Más claro aún es este fragmento:

- ¿Qué le diría usted a un antitaurino?
- ¿Quiere que se lo diga?
- Si es muy duro, no.
- De su madre para arriba.

¿Dónde está la trampa, entonces? En un despiece de la entrevista en la que el torero señala que ahora no sería capaz de matar un toro, que ha visto a toros llorar (eso ya lo dijo Juncal) y que vuelve la cara ante un descabello, entre otras cosas. Cogen el rábano por las hojas y quieren hacer pasar al torero como un arrepentido, cuando como podemos comprobar leyendo la entrevista, nada está más lejos de la realidad.

El desahogo de los seguidores de Anselmi (uno de los primeros en propagar el bulo) es tal que copian y pegan sin pudor, confundiendo fechas y ediciones. Pero el colmo del ridículo lo encontramos aquí. Como han oido campanas pero no saben dónde, alguna lumbrera le dio al Google y tomó una foto de este blog, donde efectivamente aparece otro Chiquilín, pero éste es Rafael Jiménez.

Resumiendo, queridos antis, no por repetir una mentira mil veces, ni por copiarla y pegarla a destajo en la red se va a convertir en verdad. Y a ver si aprendemos a manejar Google en vez de aporrearlo.

(*) Aquí la entrevista original para el que quiera comprobar:

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/cordoba/abc.cordoba/2007/10/28/044.html
Enlacehttp://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/cordoba/abc.cordoba/2007/10/28/045.html

lunes, 24 de octubre de 2011

Sí era eso, Chenel


Hoy hará su último paseíllo en Las Ventas y saldrá por la Puerta Grande, don Antonio Chenel Albadalejo, Antoñete para la historia en la que ya ocupa un lugar de privilegio por derecho propio. Si hago memoria de mis primeras impresiones como aficionado, inevitablemente aparece su figura como una de mis referencias.

Tuve la suerte de saludarle en persona, un año que Canal Plus metió sus cámaras en La Glorieta para retransmitir la Feria de Salamanca. Al terminar el festejo me acerqué a su puesto de comentarista. Estaba sólo, bueno, con el sempiterno pitillo entre los dedos. Le extendí mi mano, la apretó y le dije algo así como "maestro, le echo mucho de menos, que los de ahora me aburren". Resopló, soltando al cielo de Salamanca una bocanada de humo, esbozó una media sonrisa y con esa voz ronca y como hablando para dentro sentenció: "tampoco es eso, hombre".

Y me temo que sí, que hemos perdido una referencia imprescindible para el toreo de siempre, para el único que merece ese nombre, como lo explicaba él mismo en un documental que repitieron anoche, el que se hace de alante a atrás y de arriba a abajo. Como explicaba perfectamente la faena que me sé de memoria de verla tantas veces, la de Julio Aparicio al toro de Alcurrucén, en la que terminó llorando como yo.

Descanse en paz, Chenel, maestro.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Con su pan se lo coman


Es imposible que lo entiendan. Los antitaurinos, digo. Imposible que asimilen la catarata de sensaciones que produjo el acontecimiento de ayer por la tarde en la Monumental de Barcelona. Muchas veces se alude a una mera cuestión de gustos pero yo creo que va más lejos el asunto. Para mí que los taurinos sufrimos una mutación genética porque no es normal que uno esté a cientos de kilómetros y se le ponga la carne de gallina y se le humedezcan los ojos leyendo en el teléfono un mensaje contando lo que allí estaba pasando. Y hoy se volverá a repetir, seguro, con el agravante de que asistiremos al último acto de esta representación en la ciudad que, mal que les pese a otros interesados que arriman el ascua del animalismo a su sardina nacionalista, fue capital de España en lo taurino, por encima de la sempiterna Madrid.

Pero no quiero darles protagonismo que ese lo merecen hoy otros. El señor Julián López, por ejemplo, que dictó una lección de cómo hacer que un toro regular parezca bueno y otra de tragar saliva y decir aquí estoy yo. O el señor José María Manzanares, que toreó despegado como siempre pero más despacio que nunca. Hubo un pasaje de la lidia en que, más que dar naturales, su muleta acariciaba el aire barcelonés como quien acaricia a un amigo que ha perdido a un ser querido. O el señor Jose Antonio Morante, que fiel a su leyenda, pasó del infierno de la bronca al cielo de sus verónicas al sobrero que regaló. Rafael de Paula en el albero barcelonés al compás de palmas por bulerías de un público que soñaba. Y prende la chispa del genio de la Puebla y ofrece las banderillas a sus compañeros. Y cuajan un tercio que revienta la plaza, rematado en un desplante con sabor añejo. Y Morante que sigue tocado por la gracia divina y nos hace romper la camisa. Y qué naturales, y qué remates, y qué torero y oportuno el vestido, y qué arte saliendo por la Puerta Grande con una camiseta de su Betis en la mano. Como decía un tweet de Juanma Lamet: "A ver quién tiene cojones de prohibir a Morante".

Hoy algunos se creeran mejores porque van a cerrar una plaza de toros. Y a mí en el fondo me dan mucha pena porque carecen de esa mutación genética que les impide entender y amar a la Fiesta. Lo resume perfectamente un comentario hecho desde México en la crónica de burladero. com: "Con su pan se lo coman. El toreo es inmenso y Barcelona sólo una pizca".Enlace


barcelona_24sept por burladero_es

Foto: Burladero.com

lunes, 5 de septiembre de 2011

La Boda

Así, con mayúsculas. Llevábamos meses imaginándola y por fin el sábado se hicieron realidad todas las cosas que nos rondaban la cabeza. La cena en familia la noche antes, disfrutar de ese marco increible que es el Palace, Madrid que amanece nublado, los nervios de la mañana, el goteo de invitados que van llegando, el ritual de vestirse como si fuéramos toreros que van a Las Ventas, las chicas espectaculares, los niños llamando la atención a todo el mundo, la hora que se acerca, la gente que se va y nos quedamos solos el padrino y la novia, escóndete que pasa el novio y no puede vernos, el Jaguar y su increible chófer que más parecía de Cádiz que británico, el trayecto hasta la iglesia, los japoneses en Gran Vía sacándonos fotos, toda la gente dentro, ese paseillo hasta el altar otra vez sintiendonos toreros, el coro de gospel, la emoción en las lecturas, las peticiones y sobre todo en el novio, los anillos, el discurso del padrino escrito con las tripas y leido con el corazón, Oh happy day, la pluma de Camilo para firmar, pétalos al viento, un cóctel lleno de luz, la sorpresa de las mesas, el novio que se vuelve a emocionar, una cena exquisita, mi padre riñendo a los camareros desde el cielo porque el Möet no se sirve como si fuera un vino tinto, los niños gozando con el mago, ese baile de apertura tan distinto y tan genial, el despliegue de cócteles, viva el mojito con nitrógeno líquido, el descubrimiento de Leire como heredera del título a la más juerguista, el sueño que nos vence y por fin, la felicidad de haber vivido un día que tardaremos en olvidar mucho tiempo.

Pues eso, la Boda.

jueves, 18 de agosto de 2011

No es esto

Podríamos buscar un atenuante para el primer impulso: los nervios del momento, la tensión del partido... En un momento de ofuscación hasta el más pintado pierde las formas y hace algo así. Claro que lo de ir por detrás a meter el dedo en ojo ajeno no parece muy improvisado pero ya digo, incluso hasta podría disculparlo.

Lo que no tiene justificación, lo que inhabilita a un sujeto así para sentarse en el banquillo de una institución centenaria es el espectáculo de la rueda de prensa. Has tenido tiempo para enfriar los ánimos, has tenido tiempo para ver las imágenes o para que te informen de lo que millones de personas han visto. Y llega la pregunta.

Lo tienes muy fácil, Jose, mira: "lo siento, ha sido una reacción desafortunada fruto de los nervios del momento y nunca debería haber sucedido. Pido perdón a Tito Vilanova y zanjemos el tema aquí." Mira que lo tenías a huevo y en lugar de eso te metes en un jardín absurdo, faltando al respeto al segundo entrenador del equipo campeón de Liga, Champions y Supercopa al que no conoces, claro, y apelando a no se qué hombría. Hombría es reconocer los fallos y pedir perdón, hombría es quedarse en el campo a esperar a que el rival recoja el trofeo como hicieron ellos en la final de Copa (manda cojones que hasta en esto nos termine ganando el Barça) y hombría es, en definitiva contestar a lo que se te pregunta y no lo de manzanas traigo.

Cuanto más veo las imágenes del partido de anoche más me acuerdo de Jose Ortega y Gasset y su famoso "No es esto, no es esto" dedicado a su decepción con la República. Así me siento yo, decepcionado. Y no precisamente con Mourinho, señor Florentino Pérez.

martes, 10 de mayo de 2011

Las ganas de Luque

No hemos salido de Sevilla y ya estamos enfilando la calle Alcalá para entrar en Las Ventas. Los caprichos del calendario han hecho que este año practicamente empalmemos una feria con otra, si no es por el descanso de ayer. Así que preparémonos para el gran puerto de montaña de la temporada: San Isidro.

Para abrir boca, los lisardos de Valdefresno. Muy bonitos de hechuras y de comportamiento variable. Por ejemplo el primero hubiese sido un gran toro con un pelín más de fuerza. Pero el fondo era bueno aunque Juan Bautista no terminó de acoplarse con él. Como de costumbre en el francés, vamos. En cambio con el cuarto no caben los reproches, lo cierto es que el toro no daba para más.

El otro bueno fue el quinto, entiéndase por bueno, encastado. Matías Tejela anduvo con él pero entre la poca fuerza del toro y la falta de temple del torero se diluyó la faena. Por increible que parezca, parte de Madrid pidió la oreja pero se quedó en saludos. Con el primero de su lote se hartó de dar pases sin ton ni son.

Daniel Luque se las vio con un rajado tercero que buscaba las tablas continuamente. Quiso sacarlo al tercio pero allí no quería pelea, así que se tuvo que conformar con torearlo muy cerrado y extraerle pases a favor de la querencia. Que es donde tenía la faena el toro. Al menos hubo voluntad, como la puso en el sexto toreando de capote. Mucho castigo en varas recibió el de Valdefresno así que a la muleta llegó ya muy parado. Lo poquito que tenía se lo sacó el sevillano.

domingo, 8 de mayo de 2011

Rafaelillo volvió a ser héroe

Tiene mérito, mucho mérito ponerse delante de la de Miura. Y ya si intentas hacerle el toreo bueno la cosa adquiere tintes heroicos. Y así hay que resumir la actuación de Rafaelillo en la última corrida del abono sevillano: un héroe. El calificativo no es nuevo, ya se lo adjudiqué hace dos años con la del Conde de la Maza pero no encuentro nada que lo describa mejor. Al primero de su lote lo lanceó a la verónica con gusto y echando la pata alante. Y el comienzo de faena de muleta fue sencillamente primoroso: por abajo, rodilla en tierra y llevándolo embebido en la muleta. No lo perdonó el de Miura y cuando quiso ponerse a torear aquello fue una constante colada en busca de los tobillos. Lo esperó el toro al entrar a matar y le lanzó un derrote que milagrosamente sólo alcanzó la chaquetilla. La vuelta al ruedo se me hizo poco premio, por bastante menos se han dado orejas en esta feria, pero ahí quedó el gesto.

No fue mejor el quinto que sorprendió al murciano de salida. Lo estaba saludando a la verónica cuando en mitad del lance, con el toro embarcado, se volvió y se le fue al pecho, tumbándolo de un golpe seco a la vez que le rasgaba la taleguilla de arriba a abajo. Quedó a merced del astado pero el milagroso quite de un alguacilillo desde el callejón, que pareció hipnotizar al toro con las plumas del sombrero, le libró del percance. Y ya no hubo más toro. En la muleta no se dejó ni un pase y bastante hizo Rafaelillo con meter la espada en un alarde de habilidad y valor.

Tampoco se le puede reprochar nada a Jose Luis Moreno. Muy lucido con el capote en sus dos toros sobre todo en el cuarto, que pareció el menos Miura de todos. Brindó a Espartaco y le sacó lo poco que tenía por ambos pitones: una serie notable con la derecha y un par de naturales por la izquierda. No dio más opciones el toro pero los mejores pases, por limpios, de la tarde los firmó el diestro cordobés.

El mexicano Israel Téllez se estrenaba en La Maestranza. Ya le vale a su apoderado, hacerle debutar con semejante material. La cara de susto cuando vio salir el segundo de la tarde se tornó alivio cuando lo devolvieron, de nuevo precipitadamente, a los corrales. Pero si el que se fue era enorme, lo que salió de sobrero le cambió el color al muchacho. 670 kilos de bicho. Superado el shock, tuvo el arrojo de ponerle banderillas. No fue tan cabrón como sus hermanos pero sí mansote y aunque no hubo lucimiento tampoco la sensación de peligro que dejaron los demás. Pero para manso de verdad el sexto. Quiso el debutante pero no encontró la forma por más muletazos que dio. Tantos que se pasó de faena y el toro dijo basta. El mundo al revés: el de Miura correteando y dando vueltas al ruedo y el torero persiguéndole para intentar cuadrarlo y entrar a matar. No hubo forma y sonaron los tres avisos.

sábado, 7 de mayo de 2011

La torería de Mora y Montoliu

No valía un duro el primero de Manolo González. Claro que lo mismo podríamos decir de sus hermanos de camada, válgame qué corridita, dónde tendrían escondido el encaste Núñez que ni la presentación ya se salva. Lo bueno fue que cayó en las manos de Juan Mora, que lo hizo parecer mejor de lo que fue. Tremendo el poso que ha alcanzado el torero de Plasencia, cómo anda en la plaza, cómo se coloca y con qué torería lo hace todo. Dejó boquiabierto al público maestrante cuando el toro definitivamente se rajó y buscó las tablas, Dos pases por bajo para terminar de cerrarlo y sin esperar a más monta la espada -llevaba la de verdad- y allá que le arreó un estoconazo que merecía mejor final. Porque el puntillero no atinó, lo espabiló y luego vino un recital de descabellos. Pero ahí quedó su forma de interpretar el toreo, como en el saludo de capote al impresentable cuarto, que no dio más opciones.

Curro Díaz se las vio con otro quasimodo al que no había por donde coger. Tengo anotado un gran par de Montoliu hijo que mereció la ovación del público. Saludó al respetable y al cielo, recordando a su padre que encontró la muerte en esta plaza. Me vino a la memoria la fatídica tarde, que también estaba viendo por televisión, cuando Cubatisto, aquel toro de Atanasio, le atravesó el corazón. Fue emocionante ver a su hijo andándole muy despacito al toro, en los mismos terrenos donde cayó su padre. ¡Ole los toreros buenos!

En quinto lugar salió un ejemplar de Salvador Domecq que fue otra cosa. Claro que lo tenía fácil al lado de lo que se había arrastrado hasta entonces. Mejor por el pitón izquierdo, Curro Diaz le cogió el aire y dejó naturales de mérito. Cuando mejor lo estaba toreando un derrote seco a la pierna y se acabó lo que se daba. Cornada en el gemelo que le llegó a romper el peroné y compromete seriamente la participación del de Linares en San Isidro. Por cierto, primer percance, y esperemos que último, del ciclo sevillano.

Completó cartel El Fandi, con su habitual repertorio: largas cambiadas, carreras interminables en banderillas, pares de la moviola, el violin y, eso sí, estocadas.

viernes, 6 de mayo de 2011

Sevilla corona a Manzanares

La Maestranza rompió en una ovacion al finalizar el paseíllo. El destinatario de los aplausos era Jose María Manzanares, que volvía al coso sevillano después de la triunfal tarde del sábado. Ha entrado con fuerza el alicantino en esta plaza y se nota. Le aplauden todo, lo bueno y lo menos bueno. Por ejemplo su faena al segundo, muy templada, muy torero, muy medidos los muletazos pero, como casi siempre sin apreturas. Pinchazo y estocada desprendida pero lo mejor de este toro fue el tercio de banderillas protagonizado por ese trío de ases que lleva Manzanares de cuadrilla. Saludaron los tres, Trujillo y Blázquez por la colocación de los palos y Curro Javier por la soberbia brega.

Otra cosa fue el quinto. Honradamente, nadie dábamos un duro por el toro de Jandilla pero mira tú por dónde al final fue de menos a más y terminó siendo el mejor de los seis. El mérito hay que dárselo a Manzanares, que a base de paciencia, de suavidad, de pausas fue desengañándolo y sacando lo bueno que tenía. Faena de mucho mérito coronada con una buena estocada y oreja de las que tienen importancia para despedir una feria de ensueño. Madrid espera.

Abrió cartel Sebastian Castella con otra faena curiosa pero de escaso eco en los tendidos. Es lo que tiene ir primero. Muletazos bien medidos pero despegados, el consabido arrimón final y una buena estocada previo pinchazo fue la carta de presentación del francés. Con el cuarto comenzó como suele con el pase cambiado en el centro del ruedo. Momento de apuro cuando el toro casi se lo lleva por delante. Aún hubo otro susto que se quedó en voltereta y a partir de ahí Castella tuvo la virtud de dejarle siempre la muleta en la cara para sacarle los pocos pases que tenía el Jandilla. Lo despachó de estocada trasera y saludó una ovación.

El más perjudicado en el sorteo fue Alejandro Talavante. Ni el sobrero que salió en tercer lugar ni el sexto, que embestía a cabezazos, le permitieron el lucimiento. Pero conste en acta que voluntad puso el extremeño en ambas oportunidades.

jueves, 5 de mayo de 2011

El fracaso de la marca blanca

Soy muy fan de las marcas blancas para según qué cosas. Pero tengo claro desde hoy que el concepto no encaja en lo que a ganadería de bravo se refiere. Así que, señor empresario, si usted quiere traer una corrida de Jandilla tráigala -de hecho está anunciada para mañana- pero evite estos sucedáneos. El nombre del hierro se las trae, Torrehandilla y Torreherberos, pero lo realmente enrevesado es el criterio que se siguió para embarcar estos toros a la Maestranza. Hubo alguno realmente feo y en conjunto una escalera de tipos. Insisto, empiezo a ver demasiadas cosas que no me gustan en una plaza puntera como lo es Sevilla.

Dicho lo cual, aclaremos que sí hubo un toro digno de tal nombre. Fue precisamente el primero de la tarde, que fue a caer en manos de El Cid y le cortó una oreja. Visto así, no parece que existan motivos para la queja pero sí. No me gustó nada ver las ventajas que se tomó el diestro de Salteras, siempre despegado y toreando en línea. No lo merecía el toro ni lo merece la hoja de servicios de El Cid, al que sabemos hasta dónde se le puede exigir. Pero ya hemos dicho en comparecencias anteriores que no está fino. Bueno, sí, con la espada nada que objetar aunque la oreja se me antoja excesivo premio.

Cayetano anduvo de las veces que mejor le he visto, sobre todo con el capote, muy variado. El problema es que no tuvo enemigo, porque ponerte a hacer alardes de dignidad, como descalzarse, con los novillitos que le tocaron en suerte como que no cuela. Hasta le pidieron la oreja en el quinto, menos mal que el presidente supo estar en su sitio.

Y Daniel Luque, otro al que tengo marcado en la lista de los pegapases, también me sorprendió. Al menos le puso ganas en sus dos toros, sobre todo en el sexto. Manso como casi todos pero con un puntito que supo Luque sacarle planteando una faena en las tablas. Lo mató más que decorosamente y, éste sí, cortó una oreja.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Una fuente seca

Auténtico pestiño de tarde por obra y gracia de los toros de Fuente Ymbro, a los que les faltó lo fundamental: casta y fuerza. Así que la corrida se convirtió en un inmenso bostezo sólo sacudido en algunos momentos de peligro. Por ejemplo cuando Miguel Angel Perera se fue a recibir a la puerta de chiqueros al segundo de la tarde. Salió el toro como cegado por el sol y se frenó justo delante del capote que le mostraba el extremeño. Fue un instante pero el suficiente para que el diestro echara cuerpo a tierra y esquivara al burel que lo arrollaba sin remedio. Lo arregó después con un espectacular quite por tafalleras. Luego con la muleta, principio de faena típico de este torero, con el pase cambiado por la espalda, pero pronto se acabó el toro. Así que Perera se pegó el arrimón sin venir a cuento y pasó un mal rato con la espada. El quinto bis, siempre con la cabeza por las nubes, tampoco permitió el lucimiento.

Fue aquella la única ovación de la tarde junto con la que recogió Matías Tejela en el que abrió el festejo. Que precisamente fue el único toro que se medio dejó. Sobre todo por el pitón izquierdo, donde el madrileño alguna vez supo correr la mano y sacar naturales de mérito. Las menos de las veces porque lo cierto es que le costó acoplarse a la embestida del toro, aunque este sí, lo mató de una estocada. El cuarto venía ya justo de todo y terminó de estropearse con una fea voltereta.

A Alejandro Talavante le duró el tercero un suspiro, lo justo para comprobar que sigue practicando un toreo de lejanías, esto es, cabe la Giralda entre él y el toro. Y si encima se encorva para dar el muletazo la distancia se convierte ya en sideral. El sexto, en la línea de sus hermanos.

martes, 3 de mayo de 2011

Caer de pie

Supongo que es lo que uno sueña cuando quiere ser torero. Alternativa en La Maestranza, con ganadería puntera y dos figuras. Y si encima sorteas el lote mejor, por no decir el único potable, ya es para que no se te borre la sonrisa de la cara en una semana. Y así, tal cual, podrá contar Esaú Fernández a sus nietos este día. Eso y que cortó dos orejas y fue el triunfador de la tarde, vamos, que cayó de pie. Pero vamos con los matices.

Lo bueno del toricantano: su desparpajo yéndose a portagayola en los dos toros, su tranquilidad en tarde tan importante y su temple. Lo malo: es uno más en la nómina de pegapases fuera de cacho y manejando la espada se le fue la mano, sobre todo en el sexto. El resultado global, ya digo, una oreja en cada toro con cierto tufo paisanero.

Fue su padrino Morante de la Puebla, al que se le va la feria sin posibilidad de dar satisfacción a sus muchos seguidores. Y me preocupa el asunto en un torero tan dado a los altibajos. Vale que lo de su suerte en los sorteos es para hacérselo mirar pero no es el Morante que acostumbrabamos a ver últimamente, sobre todo en lo físico. Se vio en su primero, que le apretó contra tablas toreando de capote y fue incapaz de saltar al callejón. Leo que ha dejado a Poli Gallardo, su preparador físico, y no me gusta nada. En su descargo diremos que, una vez más, tuvo un lote imposible y aún así lo intentó.

Otro que no termina de remontar es El Cid. Y no es por falta de ganas pero parece que el corazón va por un lado y la cabeza por otro. No se confió lo más mínimo con su primero y en el quinto, el único salvable al margen del lote de Esaú Fernández, fue una sombra de sí mismo. Lo quiso coger en largo, como en las mejores faenas que le hemos visto, pero luego no fue capaz de quedarse quieto en el sitio. Faena eterna que se perdió en un mar de dudas. Esperaba también más de la ganadería de El Pilar, sobre todo en cuanto a presentación de los tres primeros. Con el buen cartel que había dejado el hierro charro en los dos últimos años...

lunes, 2 de mayo de 2011

Infame mansedumbre

Infame se llamó el primero de El Ventorrillo. No me parece nombre para ponerle a un toro, con lo rica y variada que es la onomástica ganadera. El caso es que infame fue el primero e infames los cinco siguientes. Válgame Dios, qué corrida. Repasando crónicas de este mismo hierro, encuentro una de hace un par de años en Pamplona que titulé Ventorrillo o pedorreta. Pues podía valer perfectamente para el día de hoy.

Así que ahí tuvimos a El Juli, que venía espoleado por el jaleo de Manzanares, escapando de la cornada que el mentado primero se empeñó una y otra vez en obsequiarle. Solo un quite por chicuelinas valió la pena artísticamente. O asistiendo impotente como el cuarto, el único medio normal, se rajaba en cuanto le apretó con la muleta. A los dos los mató, como el viernes, de dos estocadas muy traseras.

Claro que para espadazo infame el que le atizó Daniel Luque al tercero, después de un recital de pinchazos. Tampoco con el sexto hubo lucimiento a pesar de la voluntad del diestro por terminar metido entre los pitones e intentando un toreo de cercanías.

Miguel Angel Perera tuvo el peor lote, que ya es decir. Aparte de manso, el segundo fue horroroso de presentación, más propio de una feria de ganado que de una plaza de primera. Y se hartó de perseguir al quinto por todo el ruedo en busca de un pase. Imposible hilar faena.

sábado, 30 de abril de 2011

Histórico Manzanares, excesiva Sevilla

Como una premonición escribíamos ayer que en Sevilla empezaban a aflorar detalles poco edificantes. La confirmación llegó con el lamentable espectáculo del indulto a un noble toro de Núñez del Cuvillo, excelente para la muleta, sí, pero sin completar los requisitos que se le suponen para alcanzar el mérito de volver a la dehesa. Mal el público de Sevilla, que hizo que la Maestranza, la cada vez menos sagrada Maestranza, pareciera una plaza de talanqueras. Mal Manzanares, provocando al público y echándoselo encima al presidente. Y mal en última instancia el presidente, que no supo resistir y haciendo honor al nombre del toro, arrojó el prestigio de la plaza a la basura al mostrar el pañuelo naranja. Para completar el recital de despropósitos, Manzanares se olvidó de simular la suerte y el ganadero se olvidó de sacar a saludar al mayoral. Si empezamos a dejar de lado estos detalles, si todo va a valer para el espectáculo, mal camino llevamos.

Dicho lo cual, hay que cantar lo bueno de la tarde, que hubo y mucho. Para abrir boca, un quite de Julio Aparicio al primero de su lote, verónicas con ese sabor particular que recuerda a Rafael de Paula. Y la respuesta de Morante de la Puebla: una, dos y ¡madre mía qué tercera verónica, eterna, meciendo el capote, alargando los brazos hasta lo imposible! Ahí descubrimos la calidad del toro y parecía que Aparicio también lo había visto. Esperanzador inicio de faena pero pronto llegamos a la conclusión de que dos no discuten si uno no quiere. O lo que es igual, Aparicio se vio desbordado por la clase del toro. No anda bien el torero y lo confirmó con el cuarto, masacrado en varas.

Morante vio como le devolvían el segundo de la tarde a las primeras de cambio. Curiosa la prisa del palco por sacar el pañuelo verde sin dar ocasión de probar al toro. A cambio salió un sobrero del hierro titular que tuvo su guasa. Hizo el esfuerzo Morante y tragándose la áspera embestida le arrancó los pocos muletazos que tenía. El quinto hizo de todo y malo: se echó y se dio una voltereta que lo terminó de derrengar. Morante no se quiso dar coba y optó por la brevedad. Empieza a ser mosqueante la suerte, o mejor la falta de ella, del diestro de la Puebla en los sorteos.

Y vamos con el gran protagonista. Jose María Manzanares se encontró con Arrojado, un toro de ensueño para la muleta. Con clase, repetidor y humillando. El toro soñado, vamos. Y vaya que soñó. Hubo el defecto que indefectiblemente le señalamos tarde tras tarde, pierna retrasada y muletazos despegados pero por encima de todo hubo una virtud que tapó lo demás: el temple. No se puede torear más despacio, con tanto mimo, acompañando perfectamente la noble embestida del toro. Por la derecha, por la izquierda, alternando cambios de mano preciosos, el alicantino construyó una faena bellísima, conjuntados perfectamente hombre y animal, como en un ballet. El público empezó tímidamente a pedir el indulto del toro, curiosamente cuando éste se rajó y se fue a las tablas. Tiró de él Manzanares hacia el centro del ruedo y le dio otra serie al ralentí, provocando al respetable con miraditas al palco. El clamor fue creciendo y el resto ya lo hemos contado al principio. Uno imagina que para indultar a un toro en Sevilla hace falta algo más, una notable pelea en el caballo para empezar, pero me temo que me estoy quedando antiguo y no precisamente por cumplir años. Dos orejas simbólicas y clamorosa vuelta al ruedo en compañía del ganadero.
Aún guardaba munición Manzanares y en el sexto volvió a liarla. Otro buen toro -un espectador gritó con mucha guasa que también lo podían indultar- y otra gran faena del alicantino. También despegada pero también templadísima y con unos pases de pecho interminables. Y todo ello coronado con un estoconazo hasta la bola. De nuevo dos orejas y esta vez sí, la Puerta del Príncipe abierta de par en par.

viernes, 29 de abril de 2011

Una Puerta entreabierta

Sevilla empieza a mostrar detalles feos, de los que deslucen la categoría de una plaza. Se han contagiado de ese espíritu moderno que premia las estocadas con independencia de su colocación y que obvia los pinchazos como demérito a la hora de conceder trofeos. Y gracias a ello, El Juli abrió la Puerta del Principe, cuando ésta debió quedar entreabierta. Entremos en detalles.

La corrida de Garcigrande, bien presentada y con toros realmente bonitos aunque de comportamiento desigual. Mansito salió el primero de Enrique Ponce, que se hartó de sobarlo con la muleta a media altura y dio un recital de despropósitos con la espada. Con el cuarto, más noblón, no encontró nunca la receta y eso ya es mucho decir tratándose de Ponce, que está pero no está.

Poco más o menos le ocurre a Cayetano, con la diferencia de que Ponce tiene detrás una curriculum con muchos éxitos. La incipiente carrera del dinástico diestro empieza a diluirse como un azucarillo. Aburrió a pases fuera de cacho al tercero y no supo por dónde meter mano al bondadoso sexto. Algunos detalles con el capote pero eso es muy pobre balance para lo que se espera de él.

Con semejante panorama no es de extrañar que El Juli llegase y arrollase a sus dos compañeros de cartel. Salió el segundo de la tarde muy distraido y tuvo paciencia el diestro para buscarle los terrenos y terminar toreando de capote en el mismo centro del ruedo. Un quite voluntarioso de Cayetano encontró réplica en un Juli arrebatadísimo. Tremenda la media de remate. Con la muleta el toro me engañó. En mis notas tenía marcado como bueno el pitón izquierdo pero fue justo al revés, aunque terminó por poderle también por ese lado. Faena poderosa, con el ya habitual defecto de torear despegado y vaciar la embestida hacia fuera, pero plena de conocimiento de los terrenos para meter al toro en la muleta. Una vez ganada la batalla, preciosas las trincherillas de remate y estocada trasera. Dos orejas a pesar de la colocación de la espada.
En el quinto otra faena de mandón, con un toro rebrincado al que fue sometiendo para terminar toreándolo a placer. Pinchazo y de nuevo estocada trasera y caida, pero ya decíamos al principio, que todo vale pa el convento, así que oreja y Puerta del Príncipe.