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martes, 7 de julio de 2009

Tendero suma y sigue


Cincuenta días después el blog vuelve a cobrar vida. El frenético ritmo de San Isidro me resultó incompatible con ocuparme de las niñas y cuando el tiempo empezaba a darme tregua, el inesperado fallecimiento de mi padre ocupó todos mis pensamientos. Pero precisamente por él me veo en la obligación de recuperar las crónicas, ahora que San Fermín nos regala un buen puñado de carteles. Ya no podremos hablar por teléfono y comentar la corrida pero allá donde está seguirá iluminándome y dándome ideas. Al fin y al cabo, si algo sé de esto se lo debo a él así que no encuentro mejor forma de recordarle que escribiendo sobre lo que más nos gustaba a los dos.

Dicho lo cual, y a pesar de que el toreo a caballo no es mi fuerte, he de decir que el domingo vi la mejor faena que recuerdo a Pablo Hermoso de Mendoza. Espectacular lo de los caballos del navarro, con especial mención a Caviar. También me gustó Sergio Galán, que acompañó al de Estella por la Puerta Grande. Por cierto, que leo en Burladero.com la estupenda noticia de que Pata Negra se recupera poco a poco del grave percance de Madrid.

Y por fin hoy llegó la primera corrida de a pie. Los toros de Alcurrucén, impresionantes por delante, como se espera en Pamplona. Otra cosa fue su comportamiento. Ni Luis Bolívar ni Salvador Cortés tuvieron su tarde. Al colombiano le molestó el vendaval con el que tuvo que lidiar a su primero. En otras circunstancias el toro le hubiese valido pero la cosa fue imposible. El cuarto sencillamente no tenía un pase. Salvador Cortés también se estrelló con su lote, a pesar de que puso toda la voluntad del mundo.

La tarde fue de Miguel Tendero. El albaceteño entró por la puerta de atrás sustituyendo a El Fundi y armó el taco. Cosa que me satisface especialmente, pues mi compadre blogero Jose Luis Valencia y un servidor apostamos por él ya desde novillero y nos está demostrando que tuvimos buen ojo.

Cierto es que tuvo en sus manos el mejor de la corrida, ese sexto, pero hay que valorarlo en su justa medida. Un tipo que ha tomado la alternativa hace un mes y pico y apenas ha toreado desde entonces se encuentra en Pamplona con un señor toro. Ingredientes perfectos para estrellarse pero Tendero tiene la moneda y como explicaba don Primitivo Sánchez Laso, el que la tiene la puede cambiar en cualquier momento.

Firme, sereno, poniendo la muleta en su sitio y tirando de la buena embestida del toro, Tendero construyó una faena maciza por ambos pitones, con susto incluido y rematada con un estoconazo. Y cortó una oreja de muchos kilates.

viernes, 15 de mayo de 2009

La insensibilidad de Madrid

Mi opinión sobre él la he dejado muy clara muchas veces pero por si acaso ahí va: banderillea completamente acelerado, a toro pasado y rematando con ese horroroso salto apoyándose en los palos. Y con la muleta probablemente sea de los más limitados del escalafón. Hablo de Antonio Ferrera, del que se puede decir todo eso y más si de sacarle defectos se trata. Pero lo que no se le puede negar es que siempre intenta agradar a su público -el aficionado es otra cosa- y que todo lo que le falta de técnica le sobra de pundonor.

Hoy el primer toro le pegó una cornada de esas que te dejan helado. Ver un pitón atravesar el muslo no es cosa baladí y lo normal hubiese sido que lo llevaran a la enfermería sin más preámbulos. Pero no quiso el torero, desde que José Tomás ha puesto de moda el Ecce Homo parece obligado, y continuó la faena mientras la sangre manaba pierna abajo a pesar del torniquete. Con verguenza torera sacó varias series de muletazos y lo mató más que decorosamente. Uno espera de una plaza como Madrid que tenga la suficiente sensibilidad como para darle mérito al asunto. Tampoco digo que le hagan dar la vuelta al ruedo, más que nada porque el pobre Ferrera no podía ni andar, pero chico, ni tanto ni tan calvo. Qué indiferencia, unas tibias palmitas, ¡qué indignación, qué pena de público, coño! Anda que si antes hablo ayer de la racha de cornadas...

A dos días de la suya reaparecía Luis Bolívar y no sé si sería por eso pero no se le vio con la frescura de otras veces. Algún pase suelto pero en ninguno de sus dos toros vimos continuidad en la faena. A pesar del esperanzador comienzo con el tercero, demasiadas dudas.

Y Matías Tejela fue el triunfador de la tarde, si atendemos al número de trofeos. Cortó una oreja al cuarto -el que mató por Ferrera- un sobrero de Fernando Peña que a la postre fue el mejor de la tarde. Faena que no me terminó de convencer, con demasiadas ventajas, toreando para afuera y estocada desprendida. También le tocó el mejor del hierro titular, Toros de Cortés, pero no supo estar a la altura.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Bolívar conquista Madrid

Hubo que esperar al último de la tarde pero valió la pena. Habíamos sufrido la indolencia de Juan Bautista con su noblote primero y su incapacidad ante el encastado cuarto. Habíamos padecido la tauromaquia, con perdón, de Fandi. Habíamos asistido al ni sí ni no sino todo lo contrario de Luis Bolívar con el deslucido tercero, uno de los tres de Marqués de Domecq que completó la corrida de Las Ramblas.

Y del hierro titular fue el toro de la tarde, y uno de los toros de la Feria. Ya se movió con clase en el capote, que manejó con gusto y susto - en un lance de remate le propinó una voltereta sin consecuencias- el colombiano Bolívar. Siguió dejando detalles de calidad en el caballo, sobre todo en el primer puyazo. Y llegó la faena de muleta.

Se fue Bolívar al centro y citó de lejos. Arrancó alegre el toro y respondió el torero con las zapatillas atornilladas a la arena y corriendo la mano con poderío, Gran serie por la derecha. Siguió por ese pitón y la faena tomó vuelo gracias a la codicia del toro en su embestida. En el remate de esa segunda serie cambió la muleta de mano y ese fue el error. Se quedó a mitad de pase, lo vió y lanzó el derrote. Y esta vez no se escapó: cornada de diez centímetros en el muslo.

No se inmutó Bolívar, se hizo hacer un torniquete y volvió a la faena. De nuevo series emocionantes por la derecha e incluso lo volvió a intentar por el pitón complicado antes de recetarle una estocada pelín caida pero ejecutada con mucha fe. La petición de oreja fue unánime y el trofeo, merecidísimo.

miércoles, 22 de abril de 2009

La primera oreja (de verdad)

En Pamplona el que hace los quites es San Fermín. Desconozco el santo de guardia que ejerce en Sevilla pero hay que ver la de trabajo que está teniendo en lo que llevamos de feria. Esta vez el agraciado fue el banderillero Paco Peña, al que el primer Peñajara de la tarde prendió por encima de la cintura de forma dramática. Nuevamente se obró el milagro y el único desperfecto fue el del traje.

Ese primer toro lo sufrió Antonio Barrera. Y digo lo sufrió porque no hubo forma humana de hacerlo entrar en la muleta. Ni por la derecha, ni por la izquierda, ni del derecho, ni del revés, ni de día ni de noche que hubiese estado el torero con él. Con el cuarto, poco más o menos. Si uno fue manso el otro era un mármol.

Juan Bautista despertó esperanzas en su saludo al primero. Mejor aún estuvo Luis Bolívar en un quite por gaoneras. En realidad el colombiano rayó a gran altura con el capote toda la tarde. Brindó Juan Bautista al público y la cosa parecía ir bien: citó de lejos y el toro se vino. Pero al segundo pase hincó los pitones en la arena y pegó un costalazo que se escuchó en Oviedo. Levantó el toro como un boxeador sonado y allí se acabó lo que se daba. Lo intentó el francés pero el toro, que ya antes de la voltereta embestía a brincos, no dejó de echar la cara arriba, algo que el diestro no supo o no pudo corregir. El quinto simplemente fue malo de solemnidad.

Lo mejor, por no decir lo único, de la tarde lo puso el colombiano Luis Bolivar. Su primero salió muy distraido y tardó en fijarlo con el capote, pero cuando lo consiguió dejó lances de mucho temple. Vimos una gran lidia a caballo de Ismael Alcón, que lo hizo todo bien menos el embroque con el toro. La violencia con la que arremetió al peto hizo que el picador perdiera el palo y nos perdieramos un señor puyazo.

La faena de muleta de Bolívar fue de menos a más y viceversa. Buen comienzo por bajo y una tanda muy ligada por la derecha. La segunda aún mejor, rematada con un pase de pecho eterno, que arrancó las notas de la banda de música. El toro no era fácil pero la firmeza del torero, siempre con la mano baja y la muleta en la cara le tapaba los defectos. Probó con la izquierda y ahí le costaba más al Peñajara. Aún así, de uno de uno, pero se los dió, antes de que se rajara definitivamente. Lo mató de una estocada en la que el toro le apretó mucho y llegó a perder la muleta.

Pero donde dio la tauromaquia del colombiano dio de si toda su dimensión fue en el sexto. Otro mansito que embestía rebrincado, pero se encontró a un torero inspirado especialmente en las distancias. La faena fue un primor en ese sentido, basada en una perfecta colocación y el toque preciso en cada momento para aprovechar la embestida del toro. Eso y el llevarlo siempre suave, sin obligarlo, con inteligentes pausas entre serie y serie. Hubo una en concreto, a mitad del trasteo, sencillamente espectacular. Lo citó muy largo -me recordó a su paisano César Rincón-, lo metió en la muleta y remató con un gran cambio de mano. La obra merecía un buen final y lo tuvo: lo reventó de un estoconazo, pelín delantero pero que sirvió para tumbar al toro.

Y cortó la primera oreja de verdad de esta Feria.

sábado, 4 de octubre de 2008

Victorino no falla

No era la tarde de Antonio Ferrera, no. Anduvo voluntarioso con el que abrió plaza pero la gente se decantó por el toro y con razón. Humillaba que daba gusto pero no le cogió el punto el extremeño. Con el cuarto quiso echar el resto pero ya era tarde y el animal tampoco estuvo por la labor. Eso sí, en los dos obsequió con su habitual repertorio en banderillas pero ya digo que no fue suficiente.

En cambio, creo que Luis Bolivar mereció más por su labor al tercero. En la retina tengo aún las dos medias verónicas que firmó, eternas, enroscándose al toro en la cintura. Y el principio de faena, en el centro del ruedo, muleta a la izquierda y a dar naturales se ha dicho. Se vino el toro de lejos y salió una serie de mucho mérito, la mano baja y alargando el viaje. Bajó el tono lor el pitón derecho pero en conjunto construyó el colombiano una faena importante. Lo mató con mucha verdad y salió volteado, dejando una estocada entera pero atravesada. Con el sexto no tuvo opción y abrevió.

A Diego Urdiales tenía ganas de volverle a ver, después del buen sabor de boca que nos dejó en San Isidro. Y no defraudó. Con el segundo, quizá el regalito de la corrida, estuvo más que digno, tragándole una barbaridad e intentándolo por todos los medios. Le sacó lo poco que tenía y lo mató muy bien. Esa fue la cruz. La cara también estuvo en su lote, pues el quinto fue un señor toro. Urdiales bien pero el que no falla, qué tío, es Victorino Martín.

Platafino peleó con gran clase en el caballo y en la muleta dejó el hocico por el suelo y mejor por la derecha. Y allí estuvo el riojano para correrle la mano y firmar series de gran mérito. La estocada fue rarísima, pues primero pareció un pinchazo hondo pero en el último momento logró enterrar la espada y tirarlo sin puntilla. La recompensa, una oreja que le sirve muchísimo.

sábado, 29 de marzo de 2008

La madurez de El Fundi

Veinte años y bastantes corridas después me rindo a El Fundi. En el primero de la tarde firmó una faena para aficionados, metiendo en la muleta a un difícil toro de Palha que terminó rendido al poderío del madrileño. Una media estocada dejó el premio en una merecidísima vuelta al ruedo.

El cuarto tuvo tanto de bonito como de malas intenciones. Otra lección de El Fundi, tras protagonizar un vibrante tercio de banderillas. Tragó lo indecible por ambos pitones, siempre con la muleta adelantada y escapando de los constantes derrotes. Lo mejor, no obstante, estaba por llegar. De acuerdo que estamos al principio del ciclo sevillano, pero mucho tendrán que mejorar los que vengan para superar la estocada. Perfecta de ejecución y colocación, tiró al toro sin puntilla, aunque antes le pegó el último arreón al torero, justo al salir del embroque. El premio de la oreja -la primera de la Feria- me pareció justísimo, siquiera fuese por el uso de la espada

A Jesuli de Torrecera le faltó lo que le sobró a Fundi. Algo normal, teniendo en cuenta que se trata de un torero con pocos contratos. En el primero de su lote, otro regalito, aguantó el tipo aunque dejó ver sus lagunas. Verbigracia, se empeñó en matarlo en la suerte natural, resultado: dos pinchazos. Cuando por fin entró en la suerte contraria, lo que pedía el toro a voces, dejó una buena estocada.

Pero donde se vieron definitivamente sus carencias fue en el quinto, el de más movilidad de la corrida que pedía hacerle bien las cosas. Y el caso es que no empezó mal con el capote, incluso sacó buenos muletazos a ratos pero la sensación fue de que el toro hubiese dado más de si en otras manos. Eso sí, con la espada volvió a demostrar que no se arruga.

El colombiano Luis Bolivar nos regaló el mejor toreo de capote de la tarde, tanto en sus dos toros como en los correspondientes quites. Que por cierto, los hubo y buenos en los seis Palhas. El primero de su lote pareció mejor de lo que fue y así la faena transcurrió en una permanente cuesta abajo. Del emocionante comienzo, con un pase cambiado por la espalda, a un descafeinado final, a medida que el toro fue sacando lo malo.

En el último de la tarde lo intentó en vano ante un toro nada claro que miraba mucho. No obstante el escaso lucimiento, la sensación que dejó es que estamos ante un torero a seguir.