(Texto: Irene Alférez; Foto: Emilio Méndez)
sábado, 26 de mayo de 2012
El Príncipe confirma en Madrid
(Texto: Irene Alférez; Foto: Emilio Méndez)
domingo, 25 de septiembre de 2011
Con su pan se lo coman

Es imposible que lo entiendan. Los antitaurinos, digo. Imposible que asimilen la catarata de sensaciones que produjo el acontecimiento de ayer por la tarde en la Monumental de Barcelona. Muchas veces se alude a una mera cuestión de gustos pero yo creo que va más lejos el asunto. Para mí que los taurinos sufrimos una mutación genética porque no es normal que uno esté a cientos de kilómetros y se le ponga la carne de gallina y se le humedezcan los ojos leyendo en el teléfono un mensaje contando lo que allí estaba pasando. Y hoy se volverá a repetir, seguro, con el agravante de que asistiremos al último acto de esta representación en la ciudad que, mal que les pese a otros interesados que arriman el ascua del animalismo a su sardina nacionalista, fue capital de España en lo taurino, por encima de la sempiterna Madrid.
Pero no quiero darles protagonismo que ese lo merecen hoy otros. El señor Julián López, por ejemplo, que dictó una lección de cómo hacer que un toro regular parezca bueno y otra de tragar saliva y decir aquí estoy yo. O el señor José María Manzanares, que toreó despegado como siempre pero más despacio que nunca. Hubo un pasaje de la lidia en que, más que dar naturales, su muleta acariciaba el aire barcelonés como quien acaricia a un amigo que ha perdido a un ser querido. O el señor Jose Antonio Morante, que fiel a su leyenda, pasó del infierno de la bronca al cielo de sus verónicas al sobrero que regaló. Rafael de Paula en el albero barcelonés al compás de palmas por bulerías de un público que soñaba. Y prende la chispa del genio de la Puebla y ofrece las banderillas a sus compañeros. Y cuajan un tercio que revienta la plaza, rematado en un desplante con sabor añejo. Y Morante que sigue tocado por la gracia divina y nos hace romper la camisa. Y qué naturales, y qué remates, y qué torero y oportuno el vestido, y qué arte saliendo por la Puerta Grande con una camiseta de su Betis en la mano. Como decía un tweet de Juanma Lamet: "A ver quién tiene cojones de prohibir a Morante".
Hoy algunos se creeran mejores porque van a cerrar una plaza de toros. Y a mí en el fondo me dan mucha pena porque carecen de esa mutación genética que les impide entender y amar a la Fiesta. Lo resume perfectamente un comentario hecho desde México en la crónica de burladero. com: "Con su pan se lo coman. El toreo es inmenso y Barcelona sólo una pizca".
barcelona_24sept por burladero_es
Foto: Burladero.com
sábado, 30 de abril de 2011
Histórico Manzanares, excesiva Sevilla
Como una premonición escribíamos ayer que en Sevilla empezaban a aflorar detalles poco edificantes. La confirmación llegó con el lamentable espectáculo del indulto a un noble toro de Núñez del Cuvillo, excelente para la muleta, sí, pero sin completar los requisitos que se le suponen para alcanzar el mérito de volver a la dehesa. Mal el público de Sevilla, que hizo que la Maestranza, la cada vez menos sagrada Maestra
nza, pareciera una plaza de talanqueras. Mal Manzanares, provocando al público y echándoselo encima al presidente. Y mal en última instancia el presidente, que no supo resistir y haciendo honor al nombre del toro, arrojó el prestigio de la plaza a la basura al mostrar el pañuelo naranja. Para completar el recital de despropósitos, Manzanares se olvidó de simular la suerte y el ganadero se olvidó de sacar a saludar al mayoral. Si empezamos a dejar de lado estos detalles, si todo va a valer para el espectáculo, mal camino llevamos.Dicho lo cual, hay
que cantar lo bueno de la tarde, que hubo y mucho. Para abrir boca, un quite de Julio Aparicio al primero de su lote, verónicas con ese sabor particular que recuerda a Rafael de Paula. Y la respuesta de Morante de la Puebla: una, dos y ¡madre mía qué tercera verónica, eterna, meciendo el capote, alargando los brazos hasta lo imposible! Ahí descubrimos la calidad del toro y parecía que Aparicio también lo había visto. Esperanzador inicio de faena pero pronto llegamos a la conclusión de que dos no discuten si uno no quiere. O lo que es igual, Aparicio se vio desbordado por la clase del toro. No anda bien el torero y lo confirmó con el cuarto, masacrado en varas.
Morante vio como le devolvían el segundo de la tarde a las primeras de cambio. Curiosa la prisa del palco por sacar el pañuelo verde sin dar ocasión de probar al toro. A cambio salió un sobrero del hierro titular que tuvo su guasa. Hizo el esfuerzo Morante y tragándose la áspera embestida le arrancó los pocos muletazos que tenía. El quinto hizo de todo y malo: se echó y se dio una voltereta que lo terminó de derrengar. Morante no se quiso dar coba y optó por la brevedad. Empieza a ser mosqueante la suerte, o mejor la falta de ella, del diestro de la Puebla en los sorteos.

Y vamos con el gran protagonista. Jose María Manzanares se encontró con Arrojado, un toro de ensueño para la muleta. Con clase, repetidor y humillando. El toro soñado, vamos. Y vaya que soñó. Hubo el defecto que indefectiblemente le señalamos tarde tras tarde, pierna retrasada y muletazos despegados pero por encima de todo hubo una virtud que tapó lo demás: el temple. No se puede torear más despacio, con tanto mimo, acompañando perfectamente la noble embestida del toro. Por la derecha, por la izquierda, alternando cambios de mano preciosos, el alicantino construyó una faena bellísima, conjuntados perfectamente hombre y animal, como en un ballet. El público empezó tímidamente a pedir el indulto del toro, curiosamente cuando éste se rajó y se fue a las tablas. Tiró de él Manzanares hacia el centro del ruedo y le dio otra serie al ralentí, provocando al respetable con miraditas al palco. El clamor fue creciendo y el resto ya lo hemos contado al principio. Uno imagina que para indultar a un toro en Sevilla hace falta algo más, una notable pelea en el caballo para empezar, pero me temo que me estoy quedando antiguo y no precisamente por cumplir años. Dos orejas simbólicas y clamorosa vuelta al ruedo en compañía del ganadero.

Aún guardaba munición Manzanares y en el sexto volvió a liarla. Otro buen toro -un espectador gritó con mucha guasa que también lo podían indultar- y otra gran faena del alicantino. También despegada pero también templadísima y con unos pases de pecho interminables. Y todo ello coronado con un estoconazo hasta la bola. De nuevo dos orejas y esta vez sí, la Puerta del Príncipe abierta de par en par.
jueves, 17 de marzo de 2011
Manzanares pero Morante

el burladero y ponerse a dar verónicas. Y la media, ay, qué media.El inicio de la faena de muleta presagiaba cotas altas: sentado en el estribo, a la antigua usanza, y llevando con mimo la endeble embestida del animal. Esa fue la nota predominante de la labor del de la Puebla: la suavidad. Hace las cosas sin un mal gesto, sin brusquedades, haciendo que parezca fácil lo que sólo unos pocos elegidos son capaces de hacer. No duró mucho el toro y hubo que conformarse con un capítulo abreviado de la tauromaquia de Morante pero da igual. Hay más toreo en esa media verónica que en toda la temporada de cualquier pegapases de los de ayer. Con el cuarto volvió a dictar otra clase magistral con el capote y en la muleta no hubo ni atisbo de faena, ante las nulas condiciones del toro.
Jose María Manzanares torea muy bien, dicen. Pues hijo, yo mira que lo intento pero en la faena al primero de su lote no vi sino pases abusando del pico de la muleta, con la pierna retrasada y pasándose el toro a dos metros. Compone muy bien la figura -eso ya lo inventó Ponce- pero no le concede una v
entaja al toro. Eso sí, al César lo que es del César, lo mató de un estoconazo que por sí sólo valía la oreja que le concedieron.Donde pudo liarla fue en el quinto. Otra vez despegadísimo pero con una virtud, la del temple, que sirvió para corregir el incómodo cabeceo del toro y construir una faena donde lo mejor fueron los pases de pecho y el toreo al natural en las series finales. Cuando tenía la Puerta Grande en la mano, se empeñó en matarlo recibiendo por dos veces. Sendos pinchazos disiparon la posibilidad de premio.

Lo mejor de Daniel Luque fue también el toreo de capote al tercero. Con la muleta, véanse los defectos señalados a Manzanares y añádase que torea encorvado y está hecha la crónica. Con el sexto empezó bien, dándole distancia pero luego se perdió en pases sin ton ni son y terminó metido entre los pitones.
Para rematar el despropósito, terminó la faena a cabezazos con el culo del toro. Sí has leído bien, esto debe ser el toreo moderno.
(Fotos:Burladero.com)
lunes, 1 de marzo de 2010
Morante pone la primera piedra
Esta va a ser la temporada. Se nota, se huele, se presiente. Este va a ser el año en que Morante de la Puebla rompa definitivamente en figurón del toreo. Ay
er en Vistalegre puso la primera piedra del edificio, con una faena impensable en otro torero del escalafón ante un toro que tampoco era tan claro. Pero lo que le faltó al cuarto de Núñez del Cuvillo lo puso el sevillano y la obra quedó casi redonda. El casi fue la colocación de la espada, que debiera haber sido argumento suficiente para no conceder la segunda oreja. Pero el presidente, por su cuenta y riesgo, se lanzó al agua y tuvo que venir Morante, con esa torería que derrocha también fuera del ruedo, a arreglarlo. Ni paseó esa segunda oreja ni quiso salir por la Puerta Grande. Da igual, la tauromaquia morantista no se mide por el número de trofeos
La faena tuvo muchas virtudes, pero por encima de todas hay que destacar la lentitud con la que meció la muleta Morante. Hubo pases en los que parecía que se paraba el tiempo, de lo despacio que lo toreó. Y todo eso pasándolo cerca -nada que ver con la exageradamente valorada faena de Manzanares el sábado- y aguantando alguna que otra miradita del toro, al que ya digo, lo hizo bueno Morante. Si además le añades las verónicas de saludo y los adornos con la muleta, se te olvida que, con buen criterio, abrevió con el primero de la tarde.
Alejandro Talavante tuvo el lote para pegar un aldabonazo serio y se quedó en el intento. No sé quién le ha explicado que para torear bien hay que
doblar el espinazo de semejante guisa pero yo que el extremeño me iría buscando un buen fisioterapeuta si pretende seguir así el resto de la temporada, porque en una de estas se rompe dos vértebras por menos de un pito. A mí es que no me gusta este tío y mira que lo intento. Para colmo pegó un sainete con la espada en sus dos toros.De Cayetano Rivera debo decir que me sorprendió gratamente. Vaya por delante que fue el más perjudicado en el sorteo pero tampoco supo solventar la papeleta. Dije que me sorprendió y en efecto así fue: me esperaba su falta de recursos pero no contaba con su disposición. Aunque eso no le va a bastar, más bien las va a pasar putas y más si sigue acartelándose con Morante. Las comparaciones van a ser como para salir corriendo a quitarle la medallita a su hermano.
domingo, 21 de septiembre de 2008
Foto de la temporada
La Monumental de Barcelona a reventar, José Tomás indulta a un toro de Nuñez del Cuvillo y sale a hombros con la senyera. Eso no hay Carod Rovira que lo resista...¡Visca la festa a Catalunya!