Mostrando entradas con la etiqueta Aniversario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aniversario. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2026

Una rosa es una rosa


    Seguro que alguna vez has escuchado la frase, mezcla de cierto pesimismo aliñado con un toque de realismo: no todo en la vida es de color rosa. Y si eres de la cofradía de la EGB, como un servidor, fijo que eres capaz de tararear ahora mismo la sintonía de La Pantera Rosa. O de evocar el sabor del pastelito del mismo nombre que, aunque ahora lo sigan haciendo, nada tiene que ver con el que comíamos en nuestra infancia. 

    Si eres cocinillas, alguna vez habrás usado la sal rosa del Himalaya o la pimienta rosa. Y aunque de todos los géneros periodísticos, a mí no me haga mucha gracia y nunca le he echado demasiada cuenta, lo mismo alguno de vosotros es devoto de la prensa rosa y oye, lo respeto. Siguiendo con la referencia cromática y la evocación egebera, el rosa chicle es un color que me gusta mucho y de paso me recuerda a los Cheiw que comprábamos en el quiosco por cinco pesetas, tres céntimos de euro para los que no las conocisteis. 

    La rosa de los vientos, además de un mítico programa de radio, es un símbolo con una historia apasionante. Dejando aparte su preciosa estética, sirve para orientar un mapa y como su propio nombre sugiere, determinar la dirección del viento. Ah, y para aparecer en el logotipo de la OTAN, por si no os habíais dado cuenta.  También tenemos la rosa del desierto, una roca que podría pasar por una joya, de bonita que es. O la rosa mosqueta, que un arbusto muy utilizado en cosmética para fabricar un aceite que hace maravillas. O eso dicen los boticarios.

    Y hablando de este gremio y ya que sacamos el tema del rosa, no quería yo dejar pasar el día sin comentaros que hoy que estrenamos mes, se cumplen veintiséis años de un acontecimiento que a mí me cambió la vida: tal día como hoy, efectivamente, firmé el contrato de permanencia con la farmacéutica, esto es nos casamos delante de Dios y de un buen puñado de familiares y amigos en la Catedral Vieja de Salamanca. Contrato que renovamos el año pasado con motivo de las Bodas de Plata y este año -y aquí quería llegar yo pero ya conocéis mi tendencia a liarme- corresponde celebrar ¡las Bodas de Rosas!

    Al decir de los expertos simbolizan la madurez, la belleza y la pasión consolidada. Maduros vamos siendo, lo de la belleza no se discute y la pasión, ahí sigue intacta. Así que así será.  Y si aparece alguna espina, que evidentemente no nos libramos alguna vez de pincharnos, nos curamos mirando lo bonito que nos está quedando el ramo. Que como decía Mecano, una rosa es una rosa. ¡A por los veintisiete!


martes, 1 de julio de 2025

Hablando en Plata



    Ya sabéis que llegando el 1 de julio me lio la manta a la cabeza y me da por pergeñar un pequeño escrito con afán didáctico, protagonizado por el material que corresponda cada año. El asunto lo remato siempre con la media verónica de nuestro aniversario de bodas y en esta ocasión -veinticinco años nos contemplan- es el turno de la plata, ese metal noble que lo mismo sirve para acuñar monedas que para revelado de fotos si eres de los de la escuela clásica A.M. (antes del móvil). Pero en esta ocasión no me voy a extender buscando hilar una cosa con la otra, no, ya veréis. Aunque la fecha exacta del aniversario se cumpla hoy, algo pasó hace tres días y la historia merece una crónica en condiciones, así que poneos cómodos y vamos allá.

    Desde el mes de enero llevaba dándole vueltas al tema. Se lo había dicho a mi párroco, que con motivo de los veinticinco años tenía intención de casarme de nuevo -con la misma, naturalmente, me dijo él- y pensaba en una ceremonia íntima con nuestros hijos. Luego irnos los cinco a comer por ahí y ya. Sí, sí...

    Hará cosa de un mes, ya empezó la descendencia a lanzar mensajes. Que si no hagáis planes para el 28 de junio, que si os tenéis que comprar un traje, que si no podemos contar más. Así que, obedientes, cumplimos con lo que nos pedían y esperamos a que los días fueran transcurriendo en el calendario. Unos días antes de la fecha señalada, nos hicieron grabar un vídeo, sujetando un cartel con los ojos vendados para que nada se escapara y siguió aumentando la incertidumbre. ¿Qué andarán tramando éstos?  Ya muy cerca del Día D, estando yo en otra historia, al párroco se le escapó que el sábado celebrábamos nuestras Bodas de Plata a la una de la tarde. Y yo volviéndome loco porque Olga no sale de trabajar hasta las dos, así que algo no cuadraba.

    Y llegamos al sábado pasado. Habitualmente, suena el despertador a las ocho y aunque yo tengo la suerte de no tener que madrugar ese día, me levanto igual y aprovecho para desayunar tranquilamente y darme un buen atracón de lectura de periódicos, que entre semana ando más apurado. No hizo falta que el timbre del móvil nos sacara del sueño porque entraron en la habitación los de la sorpresa y empezó el carrusel. Al llegar a la cocina, nos tenían preparado un desayuno completo y nos enseñan el famoso vídeo grabado días antes, que no era otra cosa -vamos dando pistas- que el anuncio de una boda. Además de aclararnos que Olga no tenía prisa: habían negociado ellos con su jefa para que le diera el día libre. Así que, primera sorpresa desvelada. La que vendría después sí que no la imaginábamos.

    A eso de las 11 nos dicen que salgamos a la puerta, que la vecina quiere contarnos una cosa. Allá que fuimos y de pronto aparecen en el rellano mi hermano y mi cuñada con toda su prole, encabezados por nuestro ahijado. Segunda sorpresa, no han venido a hacer bulto. Ellos se casaron un año antes que nosotros y aprovechando el asunto, se unen a la renovación de votos. Imaginad nuestras caras y empezaron las preguntas, claro. ¿Cómo habéis montado todo esto? ¿De quién ha sido la idea? Y ya nos contaron, que en Semana Santa empezaron a hablar mi hija mayor y mi cuñada de nuestra intención de renovar votos y así fueron dándole forma al asunto.

    Así que se cumplió lo que yo pensaba hacer pero por partida doble. La ceremonia se resume pronto: mi hija mayor leyó una bienvenida muy emotiva, nuestro párroco nos regaló una homilía preciosa, las dos parejas nos volvimos a dar el "sí quiero" y cerró nuestro ahijado con otro discurso que nos sacó la lágrima a todos. 

    Y nada, que una vez firmada la permanencia por otros veinticinco, el año que viene retomaremos el formato habitual. Prometido.



lunes, 1 de julio de 2024

Rocas, higos y vino blanco


    Mis coetáneos de la EGB saben de lo que hablo: en algún rincón de nuestro cerebro tenemos grabado a fuego cosas tales como a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde; con diez cañones por banda viento en popa a toda vela; cirros, nimbos, cúmulos y estratos o el Ebro nace en Fontibre, provincia de Santander.

    La lista de las preposiciones, los primeros versos de la Canción del Pirata de Espronceda, los tipos de nube o el nacimiento del Ebro (¡y los afluentes!) no se nos olvidan, como seguro que, si digo cuarzo, feldespato y mica, todos ponéis las orejas tiesas y os trasladáis a la clase de natu para recordar los componentes del granito. Que ese es el protagonista del día.

    El granito es una roca magmática, es decir, formada a partir del material que expulsan los volcanes. Es un elemento que está muy presente en nuestras vidas. Raro será que a lo largo del día no pises algún suelo recubierto de baldosas de granito. O puede incluso que cocines a diario en una encimera hecha del mismo material. El granito tiene un museo en Quintana de la Serena (Badajoz). Sin salir de Extremadura, hay una variedad de higo así bautizada en la comarca de La Vera. En Estados Unidos, el pico más alto del estado de Montana lleva su nombre.

    Todos estos datos tienen su aquel, qué duda cabe, pero lo que hoy me interesa especialmente del granito es que da nombre a la vigésimo cuarta celebración de los años de matrimonio, que es la que hoy nos toca a nosotros. Ahí es nada, resistencia, durabilidad y capacidad de aguantar todas las adversidades son las características que adornan a la efeméride. Yo creo que define bastante bien nuestra relación, así que os doy un dato más para terminar: en Galicia, tierra prolífica para nuestro artista invitado, hay un vino Albariño que se fermenta en depósitos de granito.

    Así que levantemos las copas, chin, chin, ¡y a por otros veinticuatro!

sábado, 1 de julio de 2023

¡Agüita!



    Más del 80% de la sangre es agua. Un 70% de nuestra piel es agua, así como corazón, hígado y riñones. En el caso de los pulmones, el porcentaje sube al 85%. Y en los ojos, no lo vais a creer, la proporción es de un 90 ó 95%. De ahí, seguramente, lo de la mirada cristalina.

    El agua también es componente mayoritario de la Tierra, como bien sabréis los que habéis estudiado EGB. Hasta un 70% del planeta, que se distribuye de manera sorprendente: el 97% del agua se encuentra en los océanos, sólo el 2.5% es agua dulce y de esa cantidad, únicamente el 0.01% forma los ríos y lagos.

    Y os estaréis preguntando: ¿a qué viene este repentino fervor acuático del Alférez? Pues naturalmente, tiene su por qué, enseguida lo desvelamos. Pero dejadme que estire un poco más el misterio y demos otra vuelta a los dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno que nos tienen aquí entretenidos.

    El agua es omnipresente en nuestras vidas. La bebemos, la usamos para ducharnos, para cocinar, para regar plantas y huertos, El agua ha inspirado canciones míticas. Así a bote pronto, me vienen Smoke on the water (Deep Purple), Como el agua (Camarón de la Isla) o una preciosidad poco conocida del gran Antonio Vega: Agua de río (buscadla y me decís). Hay muchos tipos de agua: potable, dulce, salada o salobre, entre otros. Por cierto, salobre, qué bonita palabra, casi tanto como otra que también viene a cuento en nuestra historia de hoy: aguaducho. 

    Bueno, pues todo este periplo acuoso nos lleva al asunto primordial: tal día como hoy -y además literalmente, porque también era sábado- hace 23 años, dos personas se dieron el Sí, quiero en la Catedral Vieja de Salamanca. Una de ellas es éste que os escribe y según la taxonomía nupcial, ello se correspondería, efectivamente, con las Bodas de Agua.

    La analogía tiene su aquel. Se supone que después de tantos años, el matrimonio fluye y es transparente como el líquido que nos ocupa. Así que ya que estamos, después de 23 años me sale la expresión canaria: ¡agüita! 

    Y oye, que sí pero si no os importa, lo vamos a celebrar con un buen vino.



viernes, 1 de julio de 2022

Los seis grados



 ¿Conocéis la teoría de los seis grados? La formuló por primera vez en 1930 un escritor húngaro. En aquellos años, la población de la Tierra era de 1.500 millones de habitantes y Frigyes Karinthy, que así se llamaba, escribió un cuento titulado Cadenas, cuyo protagonista lanzaba una apuesta a sus amigos: sería capaz de relacionarse con cualquier humano usando solamente a cinco individuos. Posteriormente, otros científicos la desarrollaron y la teoría ha vuelto a cobrar mucha fuerza con la irrupción de las redes sociales. A estas alturas, incluso han logrado reducir el número y se dice que en Facebook y Twitter basta con cuatro contactos para conectar. Y en Linkedin, ¡con tres! Así que hoy que arrancamos hoja del calendario, me viene de perlas esa teoría para contaros una cosilla. 

    Veamos. Uno. Empezamos el mes de julio. Dos ¿Cuál es la fiesta por antonomasia de este mes? Pues claro, los Sanfermines. Tres. ¿Y dónde se celebran los Sanfermines? Naturalmente, en Pamplona, ciudad bien conocida por un servidor. Hay una jota que la define perfectamente: Pamplona, tú eres la perla del Norte, un rinconcito de España, donde se vive feliz. Pamplona, dentro del alma te llevo, aunque esté lejos, muy lejos nunca me olvido de ti.

    Cuatro. Hablando de perla del Norte, otra ciudad que comparte ese apelativo es Antofagasta, en Chile. Siempre me ha llamado la atención ese nombre, es de esos que se te quedan, como Tegucigalpa. De los que valdrían para crear una contraseña robusta en internet. Cinco. Antofagasta es la ciudad más rica de Chile, fundamentalmente gracias a la explotación minera del cobre. De hecho, la mina con la mayor producción mundial de este metal se ubica allí.

    Y seis. Aquí quería llegar yo y no para hablaros de la Edad del Cobre ni de la patrona de Cuba, que es la Virgen de la Caridad del Cobre. Lo que pongo en vuestro conocimiento, amigos, es que hoy estamos de celebración. Hoy festejamos nuestras Bodas de Cobre, ahí es nada, 22 años juntos, los dos patitos.

    Según los que controlan de estas cosas, el cobre representa la belleza, la durabilidad. la prosperidad, la perfección y la buena suerte. Pues oye, así en general me vale.

jueves, 1 de julio de 2021

Fuerte como un roble

    A los asturianos no hace falta que os lo explique. Incluso a muchos de los que vivís en tierra conquistada. Pero por si acaso hay algún despistado, vamos allá. Los habitantes de Oviedo tienen un gentilicio oficial, ovetenses, pero también uno oficioso: carbayones.

    La historia de éste se remonta al último tercio del siglo XIX. A la altura de la actual calle Uría se encontraba plantado un centenario roble –carbayu en asturiano- de gran tamaño. Cuentan las crónicas que medía treinta metros de alto, con un tronco de nueve metros de diámetro, dividido en dos grandes ramas que daban paso a una copa de nada menos que treinta y ocho metros.

    Con esas medidas, es lógico que de carbayu lo ascendieran a carbayón y ya quedó el aumentativo como signo distintivo de Oviedo. El final del árbol fue triste, pues en 1875 el Ayuntamiento decidió su tala, aduciendo que lo había destruido por dentro la carcoma. Así que nuestro carbayón desapareció después de quinientos años de dar sombra a ese rincón de la ciudad. Queda en su lugar una placa que lo recuerda –en la foto la podéis ver- y, ya digo, el gentilicio oficioso de los ovetenses perpetuando su nombre.

    Y a todo esto diréis, ¿y a santo de qué nos cuenta éste la historia de un roble un jueves, así, sin anestesia? Pues tiene su aquel. El roble es un árbol fuerte, con una madera dura. Y precisamente hoy alguien celebra las Bodas de Roble, que corresponden a los 21 años de matrimonio. Dicen los que saben que después de más de dos décadas juntos, el amor es resistente y con mucha sabiduría, al igual que el árbol que hoy nos tiene entretenidos.

    Y oye, en este caso yo creo que aciertan. Nuestro roble lo plantamos en la ciudad que usa su nombre, tiene buenas raíces y ya le han salido tres ramas bastante hermosas, en eso le ganamos al carbayón.

    No aspiro a vivir como él quinientos años pero sí espero que sean muchos más tu lado.❤️  

miércoles, 1 de julio de 2020

Setenta y dos horas, dieciocho años y una vajilla de porcelana

Mira que tiene días el año. Pues en mi casa alguien decidió que en setenta y dos horas se concentraran un montón de cosas. El lunes se cumplió el undécimo aniversario de la muerte de mi padre, ayer la primogénita alcanzó la mayoría de edad y hoy su madre y yo, como en el tango de Gardel, celebramos que veinte años no es nada.

Lo de mi padre ya lo hablamos el lunes. El cumpleaños de Leire hay que añadirlo a la lista de celebraciones atípicas que nos han tocado en los últimos meses. Aunque ya estamos en una relativa normalidad, le ha ido a pillar en plena Selectividad -yo es que soy del plan antiguo, lo de EBAU no me convence- y tampoco ha sido lo que hubiéramos esperado. Aunque tiempo habrá de recuperarlo y celebrarlo todo junto.

Y la pareja, aquí estamos, veinte años después de aquella tarde-noche salmantina que arrancó en la Catedral Vieja y terminó en el Casino. En la completa nomenclatura que existe, este año nos tocan las bodas de porcelana. No confundir con las de cerámica, que esas son a los nueve años. Y está bien traído, que la porcelana es un material mucho más fino pero a la vez más resistente. El paso de los años fortalece y afina la relación, así que el que lo definió sabía de lo que hablaba.

Yo no sé qué pieza sería. Igual lo que más me siento es salsera, intentando aliñar el dia a día. Olga muchas veces ejerce de plato del pan, donde se recogen las migas que se nos caen a los demás con nuestras historias. Otras de plato hondo, aunque luego llego yo, me paso sirviendo y se me sale la sopa por los lados. Pero a pesar de mi torpeza, no cambiaría de vajilla ni loco.

A por los 21, morena mía.