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domingo, 7 de junio de 2015

Tratadle de Don

Treinta y un tardes pegado al televisor, compartiendo el tendido virtual de Las Ventas con un puñado de buena gente, cada uno de nuestro padre y nuestra madre, con distintas visiones y distintas tauromaquias en la cabeza. Casi doscientos toros han salido por esos chiqueros y ha tenido que ser el último día el que nos ha puesto de acuerdo a todos. 

Miura y su leyenda a cuestas y enfrente un hombre por el que uno había apostado fuerte al inicio del festejo. Un hombre que nunca me defrauda, a pesar de que esta mierda de tinglado que se tienen montado le condena a matar cuatro corridas mal contadas y con hierros de los que piden el DNI.

Pero le da igual. Él se entrega desde el principio y le da las buenas tardes con una larga cambiada. Y brinda al público y empieza toreando de rodillas. Y lo coge largo, y le baja la mano, y le traga una barbaridad. Y cambia de pitón y pega el mejor natural que hemos visto en estos treinta y un días. Y cuando todos estamos soñando con una de las faenas de la Feria, la espada, maldita sea, le vuelve a privar de un triunfo gordo. Como en 2009 con un toro de José Escolar. O ese mismo año con otro Miura en Sanfermines.

Y a la tercera llega la estocada que esperábamos para pedirle las orejas y salir por la Puerta Grande. Y brotan las lágrimas en el rostro del torero. Y nos contagia a muchos, que nos rompemos las manos a aplaudir mientras da una vuelta al ruedo que tiene más peso que algunas orejas.

Se anuncia Rafaelillo en los carteles pero, hacedme caso, si os lo encontráis tratadle de Don: Don Rafael Rubio Luján, ¡torerazo!

domingo, 8 de mayo de 2011

Rafaelillo volvió a ser héroe

Tiene mérito, mucho mérito ponerse delante de la de Miura. Y ya si intentas hacerle el toreo bueno la cosa adquiere tintes heroicos. Y así hay que resumir la actuación de Rafaelillo en la última corrida del abono sevillano: un héroe. El calificativo no es nuevo, ya se lo adjudiqué hace dos años con la del Conde de la Maza pero no encuentro nada que lo describa mejor. Al primero de su lote lo lanceó a la verónica con gusto y echando la pata alante. Y el comienzo de faena de muleta fue sencillamente primoroso: por abajo, rodilla en tierra y llevándolo embebido en la muleta. No lo perdonó el de Miura y cuando quiso ponerse a torear aquello fue una constante colada en busca de los tobillos. Lo esperó el toro al entrar a matar y le lanzó un derrote que milagrosamente sólo alcanzó la chaquetilla. La vuelta al ruedo se me hizo poco premio, por bastante menos se han dado orejas en esta feria, pero ahí quedó el gesto.

No fue mejor el quinto que sorprendió al murciano de salida. Lo estaba saludando a la verónica cuando en mitad del lance, con el toro embarcado, se volvió y se le fue al pecho, tumbándolo de un golpe seco a la vez que le rasgaba la taleguilla de arriba a abajo. Quedó a merced del astado pero el milagroso quite de un alguacilillo desde el callejón, que pareció hipnotizar al toro con las plumas del sombrero, le libró del percance. Y ya no hubo más toro. En la muleta no se dejó ni un pase y bastante hizo Rafaelillo con meter la espada en un alarde de habilidad y valor.

Tampoco se le puede reprochar nada a Jose Luis Moreno. Muy lucido con el capote en sus dos toros sobre todo en el cuarto, que pareció el menos Miura de todos. Brindó a Espartaco y le sacó lo poco que tenía por ambos pitones: una serie notable con la derecha y un par de naturales por la izquierda. No dio más opciones el toro pero los mejores pases, por limpios, de la tarde los firmó el diestro cordobés.

El mexicano Israel Téllez se estrenaba en La Maestranza. Ya le vale a su apoderado, hacerle debutar con semejante material. La cara de susto cuando vio salir el segundo de la tarde se tornó alivio cuando lo devolvieron, de nuevo precipitadamente, a los corrales. Pero si el que se fue era enorme, lo que salió de sobrero le cambió el color al muchacho. 670 kilos de bicho. Superado el shock, tuvo el arrojo de ponerle banderillas. No fue tan cabrón como sus hermanos pero sí mansote y aunque no hubo lucimiento tampoco la sensación de peligro que dejaron los demás. Pero para manso de verdad el sexto. Quiso el debutante pero no encontró la forma por más muletazos que dio. Tantos que se pasó de faena y el toro dijo basta. El mundo al revés: el de Miura correteando y dando vueltas al ruedo y el torero persiguéndole para intentar cuadrarlo y entrar a matar. No hubo forma y sonaron los tres avisos.

domingo, 12 de julio de 2009

Rafaelillo fue don Rafael

Pudo hacer historia Rafaelillo pero cuando lo tenía en la mano, la espada emborronó una obra llamada a figurar en la historia de estos sanfermines. Faena muy importante a un toro muy importante, ese quinto de Miura. Faena muy de Pamplona, con ese inicio de rodillas pero llevándolo perfectamente toreado. Luego llegaron series muy de verdad con la derecha, bajando mucho la mano y templando la embestida, excelente embestida, del toro de Zahariche. De modo que Rafaelillo, que ya había estado hecho un tío en el segundo, se transformó en don Rafael. Porque el toro fue bueno, sí, pero había que estar delante y ahí quería yo ver a más de una presunta figura. Tenía la puerta grande entreabierta pero no pudo ser. Se tiró a matar con toda la fe del mundo pero la espada cayó baja. Tanto como para dejar cojo al toro y tener que descabellarlo sin más. Penosa estampa final para una obra bellísima.

El resto de la corrida de Miura se saldó con cuatro silencios. Juan José Padilla recogió el favor de las peñas al final del paseillo y se lo devolvió con su repertorio: largas cambiadas y exhibición atlética en banderillas. Tampoco su lote dio para más.

Ermitaño había sido el protagonista del encierro y quiso volver a serlo en la plaza. Le correspondió su lidia a Jesús Millán y a punto estuvo de llevárselo por delante en los primeros capotazos. A partir de ahí fue un pulso constante entre el toro queriendo coger a todo lo que se ponía delante y el torero y subalternos escapando de él. Tampoco tuvo suerte el diestro maño con el sexto, otra mala bestia que no tuvo un pase.

domingo, 3 de mayo de 2009

Magistral Fundi


Corrida rara de Miura para cerrar la Feria. Uno espera otra cosa y resulta que salieron incluso nobles. La excepción fue un sobrero de El Serrano, sexto bis, que le tiró dos cornadas con muy mala uva a Javier Valverde, una al pecho y otra al muslo. Afortunadamente no le alcanzó.

Eso sí, la miurada fue un escaparate de pelos bonitos. El primero del lote de Valverde, un sardo precioso pero sin chispa alguna al que despachó de un estoconazo. Mala suerte del salmantino con el lote hoy.

El que estuvo cumbre pese a no tocar pelo fue el Fundi. Hizo bueno a su primero, en una faena de esas que no llega al gran público pero que el buen aficionado saber ver y valorar. Sólo el manejo de la espada le dejó sin lo que hubiera sido una trabajada oreja.

Más mérito aún tuvo su labor con el cuarto, un bonito castaño que en otras manos no hubiese dado más de sí. Fundi tiró de magisterio y poco a poco, a base de consentirlo mucho, de sobarlo con la muleta y de ponerse en los terrenos idóneos en cada momento, le fue robando muletazos hasta construir series de categoría con el toro entregado. Otra vez la espada le dejó sin trofeos pero con la sensación de estar muy por encima de su lote. Maestro.

El que sí tocó pelo fue Juan José Padilla. Probablemente la vez que mejor he visto torear -o mejor, la primera vez que he visto torear- al jerezano. Lo cual tiene un mérito relativo visto el oponente que le correspondió. Un berrendo nobilísimo, con un gran pitón izquierdo, al que Padilla tardó en ver. Cuando por fin le cogió el aire dejó los mentados pases que no le había visto en la vida. Le apretó el toro al entrar a matar y llegó a encunarlo, pero sin consecuencias. La estocada casi entera aunque tendida le sirvió para cortar la última oreja de la Feria.

Otra cosa fue su primer toro. Tuvo el mérito Padilla de lucirlo en el caballo, donde el Miura nos regaló dos arrancadas lejanas. Galopó que daba gusto en banderillas aunque con poca fuerza y claro, conociendo el numerito que monta Padilla, que los deja derrengados, ahí se terminó el toro. Entre la escasez de fuerzas y la nulidad del torero, el animal se dedicó a defenderse y no hubo lugar a más.

domingo, 13 de abril de 2008

Lo mejor de la Feria


Dieciseis tardes al pie del cañón y nos vamos a perder la diecisiete. Mi hija pequeña se ha empeñado en venir al mundo antes de que termine la Feria y no he podido ver la de Miura completa como para hilvanar una crónica.

A grandes rasgos, Javier Valverde arrancó una oreja, Fundi dejó de nuevo retazos de su madurez y Juan José Padilla recetó las mejores estocadas de la tarde. Los toros, un desastre. Dos fueron devueltos y el resto, sobreros incluidos, fueron un triste broche a una Feria de altibajos.

Nos vemos en San Isidro.