miércoles, 1 de julio de 2026

Una rosa es una rosa


    Seguro que alguna vez has escuchado la frase, mezcla de cierto pesimismo aliñado con un toque de realismo: no todo en la vida es de color rosa. Y si eres de la cofradía de la EGB, como un servidor, fijo que eres capaz de tararear ahora mismo la sintonía de La Pantera Rosa. O de evocar el sabor del pastelito del mismo nombre que, aunque ahora lo sigan haciendo, nada tiene que ver con el que comíamos en nuestra infancia. 

    Si eres cocinillas, alguna vez habrás usado la sal rosa del Himalaya o la pimienta rosa. Y aunque de todos los géneros periodísticos, a mí no me haga mucha gracia y nunca le he echado demasiada cuenta, lo mismo alguno de vosotros es devoto de la prensa rosa y oye, lo respeto. Siguiendo con la referencia cromática y la evocación egebera, el rosa chicle es un color que me gusta mucho y de paso me recuerda a los Cheiw que comprábamos en el quiosco por cinco pesetas, tres céntimos de euro para los que no las conocisteis. 

    La rosa de los vientos, además de un mítico programa de radio, es un símbolo con una historia apasionante. Dejando aparte su preciosa estética, sirve para orientar un mapa y como su propio nombre sugiere, determinar la dirección del viento. Ah, y para aparecer en el logotipo de la OTAN, por si no os habíais dado cuenta.  También tenemos la rosa del desierto, una roca que podría pasar por una joya, de bonita que es. O la rosa mosqueta, que un arbusto muy utilizado en cosmética para fabricar un aceite que hace maravillas. O eso dicen los boticarios.

    Y hablando de este gremio y ya que sacamos el tema del rosa, no quería yo dejar pasar el día sin comentaros que hoy que estrenamos mes, se cumplen veintiséis años de un acontecimiento que a mí me cambió la vida: tal día como hoy, efectivamente, firmé el contrato de permanencia con la farmacéutica, esto es nos casamos delante de Dios y de un buen puñado de familiares y amigos en la Catedral Vieja de Salamanca. Contrato que renovamos el año pasado con motivo de las Bodas de Plata y este año -y aquí quería llegar yo pero ya conocéis mi tendencia a liarme- corresponde celebrar ¡las Bodas de Rosas!

    Al decir de los expertos simbolizan la madurez, la belleza y la pasión consolidada. Maduros vamos siendo, lo de la belleza no se discute y la pasión, ahí sigue intacta. Así que así será.  Y si aparece alguna espina, que evidentemente no nos libramos alguna vez de pincharnos, nos curamos mirando lo bonito que nos está quedando el ramo. Que como decía Mecano, una rosa es una rosa. ¡A por los veintisiete!


martes, 1 de julio de 2025

Hablando en Plata



    Ya sabéis que llegando el 1 de julio me lio la manta a la cabeza y me da por pergeñar un pequeño escrito con afán didáctico, protagonizado por el material que corresponda cada año. El asunto lo remato siempre con la media verónica de nuestro aniversario de bodas y en esta ocasión -veinticinco años nos contemplan- es el turno de la plata, ese metal noble que lo mismo sirve para acuñar monedas que para revelado de fotos si eres de los de la escuela clásica A.M. (antes del móvil). Pero en esta ocasión no me voy a extender buscando hilar una cosa con la otra, no, ya veréis. Aunque la fecha exacta del aniversario se cumpla hoy, algo pasó hace tres días y la historia merece una crónica en condiciones, así que poneos cómodos y vamos allá.

    Desde el mes de enero llevaba dándole vueltas al tema. Se lo había dicho a mi párroco, que con motivo de los veinticinco años tenía intención de casarme de nuevo -con la misma, naturalmente, me dijo él- y pensaba en una ceremonia íntima con nuestros hijos. Luego irnos los cinco a comer por ahí y ya. Sí, sí...

    Hará cosa de un mes, ya empezó la descendencia a lanzar mensajes. Que si no hagáis planes para el 28 de junio, que si os tenéis que comprar un traje, que si no podemos contar más. Así que, obedientes, cumplimos con lo que nos pedían y esperamos a que los días fueran transcurriendo en el calendario. Unos días antes de la fecha señalada, nos hicieron grabar un vídeo, sujetando un cartel con los ojos vendados para que nada se escapara y siguió aumentando la incertidumbre. ¿Qué andarán tramando éstos?  Ya muy cerca del Día D, estando yo en otra historia, al párroco se le escapó que el sábado celebrábamos nuestras Bodas de Plata a la una de la tarde. Y yo volviéndome loco porque Olga no sale de trabajar hasta las dos, así que algo no cuadraba.

    Y llegamos al sábado pasado. Habitualmente, suena el despertador a las ocho y aunque yo tengo la suerte de no tener que madrugar ese día, me levanto igual y aprovecho para desayunar tranquilamente y darme un buen atracón de lectura de periódicos, que entre semana ando más apurado. No hizo falta que el timbre del móvil nos sacara del sueño porque entraron en la habitación los de la sorpresa y empezó el carrusel. Al llegar a la cocina, nos tenían preparado un desayuno completo y nos enseñan el famoso vídeo grabado días antes, que no era otra cosa -vamos dando pistas- que el anuncio de una boda. Además de aclararnos que Olga no tenía prisa: habían negociado ellos con su jefa para que le diera el día libre. Así que, primera sorpresa desvelada. La que vendría después sí que no la imaginábamos.

    A eso de las 11 nos dicen que salgamos a la puerta, que la vecina quiere contarnos una cosa. Allá que fuimos y de pronto aparecen en el rellano mi hermano y mi cuñada con toda su prole, encabezados por nuestro ahijado. Segunda sorpresa, no han venido a hacer bulto. Ellos se casaron un año antes que nosotros y aprovechando el asunto, se unen a la renovación de votos. Imaginad nuestras caras y empezaron las preguntas, claro. ¿Cómo habéis montado todo esto? ¿De quién ha sido la idea? Y ya nos contaron, que en Semana Santa empezaron a hablar mi hija mayor y mi cuñada de nuestra intención de renovar votos y así fueron dándole forma al asunto.

    Así que se cumplió lo que yo pensaba hacer pero por partida doble. La ceremonia se resume pronto: mi hija mayor leyó una bienvenida muy emotiva, nuestro párroco nos regaló una homilía preciosa, las dos parejas nos volvimos a dar el "sí quiero" y cerró nuestro ahijado con otro discurso que nos sacó la lágrima a todos. 

    Y nada, que una vez firmada la permanencia por otros veinticinco, el año que viene retomaremos el formato habitual. Prometido.



lunes, 1 de julio de 2024

Rocas, higos y vino blanco


    Mis coetáneos de la EGB saben de lo que hablo: en algún rincón de nuestro cerebro tenemos grabado a fuego cosas tales como a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde; con diez cañones por banda viento en popa a toda vela; cirros, nimbos, cúmulos y estratos o el Ebro nace en Fontibre, provincia de Santander.

    La lista de las preposiciones, los primeros versos de la Canción del Pirata de Espronceda, los tipos de nube o el nacimiento del Ebro (¡y los afluentes!) no se nos olvidan, como seguro que, si digo cuarzo, feldespato y mica, todos ponéis las orejas tiesas y os trasladáis a la clase de natu para recordar los componentes del granito. Que ese es el protagonista del día.

    El granito es una roca magmática, es decir, formada a partir del material que expulsan los volcanes. Es un elemento que está muy presente en nuestras vidas. Raro será que a lo largo del día no pises algún suelo recubierto de baldosas de granito. O puede incluso que cocines a diario en una encimera hecha del mismo material. El granito tiene un museo en Quintana de la Serena (Badajoz). Sin salir de Extremadura, hay una variedad de higo así bautizada en la comarca de La Vera. En Estados Unidos, el pico más alto del estado de Montana lleva su nombre.

    Todos estos datos tienen su aquel, qué duda cabe, pero lo que hoy me interesa especialmente del granito es que da nombre a la vigésimo cuarta celebración de los años de matrimonio, que es la que hoy nos toca a nosotros. Ahí es nada, resistencia, durabilidad y capacidad de aguantar todas las adversidades son las características que adornan a la efeméride. Yo creo que define bastante bien nuestra relación, así que os doy un dato más para terminar: en Galicia, tierra prolífica para nuestro artista invitado, hay un vino Albariño que se fermenta en depósitos de granito.

    Así que levantemos las copas, chin, chin, ¡y a por otros veinticuatro!

sábado, 9 de marzo de 2024

In memoriam, Jose y Joaquín

    En apenas una semana, he recibido la noticia de dos pérdidas que me han tocado en lo más hondo y han hecho que mi cabeza no saliera de las calles de mi querido Vitigudino. El sábado pasado, a primera hora, el chat familiar nos despertaba y escupía el fatídico mensaje de WhatsApp: se nos había marchado Jose. E inmediatamente comenzaron a agolparse los recuerdos, atropellándose unos con otros.

    Y recordé días de infancia y adolescencia, cuando aterrizamos en aquel pueblo del oeste salmantino que terminaría siendo el mío. Recordé cómo se fue fraguando la relación con Jose, Mariló, Loreto y Jose Carlos. Recordé momentos muy felices, excursiones inolvidables, carnavales, cumpleaños y comidas que acababan con una ranchera. Recordé a Jose sentado en su silla a la derecha de la puerta de la imprenta, el cigarro en una mano y en la otra el teléfono, casi siempre ocupado con albaranes y pedidos, algunas veces leyendo el periódico. Recordé que entrar allí, con catorce años y una pasión desmedida por la lectura, era como entrar en el paraíso, la imprenta de Jose era mi FNAC particular. Recordé el traqueteo de las máquinas de impresión en la trastienda, el olor a tinta, a Pepe revoloteando por allí con las manos manchadas de negro. Recordé el maldito día en que la eterna sonrisa de Jose Carlos se apagó para siempre.


    Recordé cómo Jose me animó a escribir, primero en la revista Panorama de La Gudina y luego en el libro de Ferias. Recordé cómo me encargó el primer prólogo y ya van cerca de treinta años haciéndolo, cada mediados de julio el teléfono sonando y siempre la misma frase, “ya sabes para qué te llamo, ¿verdad? A ver si me lo puedes enviar para el lunes”. Recordé su “atiende, aquí te guardo los que quieras”, su sonrisa y su apretón de manos cuando iba a recoger el libro al llegar agosto. Recordé las tertulias que montábamos en la plaza de toros y las “exclusivas” que me daba sobre toreros y ganaderos. Recordé el día en que conseguí invitarle al café, porque en eso se parecía a mi padre, no había forma de adelantarse con ellos a sacar la cartera. Recordé cuando le operaron del corazón -la misma intervención que no superó mi padre- y sus miedos a correr idéntica suerte. Recordé sus últimos años en compañía del bastón, mermado físicamente, sí, pero igual de auténtico que siempre. Y recordé la última vez que hablé con él en verano. Quién me iba a decir que ya no habría más capítulos en este libro. Pero si es cierto lo que dicen de que nadie muere del todo siempre que permanezca en la memoria, a la vista está, Jose, que vamos a sacar segunda edición.

    Y aún estaba asimilando su marcha cuando me entero unos días después del fallecimiento de Joaquín Bernal. Para los que no le conozcáis, Joaquín era una enciclopedia con piernas de Vitigudino y su comarca. Un personaje de los que ya no quedan, con una memoria prodigiosa, un envidiable sentido del humor y una vida digna de película. Seguía con devoción sus intervenciones en la radio municipal y coincidí con él en la emisora en agosto de 2019. Yo había acudido para que me entrevistaran con motivo de mis prólogos en el programa de Ferias y descubrí con sorpresa que la admiración era mutua, teniendo yo muchos menos méritos que él. Joaquín se alegró de que por fin me ponía cara después de muchos años leyéndome e hizo en antena un exagerado elogio de mis colaboraciones literarias.


    Me hizo muy feliz y desde entonces ya le saludaba siempre que le veía por Vitigudino. Últimamente le echaba de menos y en una visita a la radio el pasado verano, Jorge, actual responsable de la emisora, me puso al día de sus problemas de salud. Y aunque nos deja una buena colección de programas grabados, con una ingente cantidad de datos sobre la historia de Vitigudino, siento que es aún más lo que ha quedado por contar y se ha llevado para siempre.

    Así que tendremos que asimilar que perdemos a dos buenísimas personas pero ganamos dos excelentes embajadores de Vitigudino en el cielo. Que descansen ambos en paz y que la Virgen del Socorro les guíe en ese camino.

AGRADECIMIENTOS: El autor de la foto de Jose es su yerno, Luis F. Lorenzo. Si queréis conocer su maravilloso trabajo, entrad aquí. Y la foto de Joaquín es de Radio Vitigudino. Gracias a ambos.

domingo, 30 de julio de 2023

La tortilla 28


    

    Continuamos con las Noches de Cultura en el pueblo y esta vez le llegó el turno a la música. Se anunciaba en el cartel Raúl Díaz de Dios y se nos prometía una velada de música étnica con el acordeón como protagonista y una fusión de estilos, ritmos y melodías de diferentes lugares que conviven con la cultura charra. Pero antes hay que hablar de la que liamos para cenar, previo al concierto.

    Tiembla, Masterchef, que ayer se celebró lo que sería el I Concurso de Tortillas y Pizzas Villa de Sanchón. Hasta 27 participantes, casi más que habitantes censados. El jurado casi muere de una indigestión y con el material sobrante, previa degustación de los jueces, dio para cenar todo el pueblo y los músicos. Un servidor participó con su famosa receta de pizza y aunque no hubo premio oficial, el mejor reconocimiento vino de los comentarios de la gente que la probó. Eso y que voló del plato, señal de que gustó.

    Los que no tengáis pueblo no lo entenderéis pero es una maravilla el ambiente que se crea, con toda la gente alrededor de la mesa, con (casi) todo el mundo echando una mano, como si fuéramos una gran familia. Y levantarse de la cena y a llevar entre todos las sillas al frontón para montar el auditorio delante del escenario. Así que, bien cenados, allí nos plantamos a escuchar.

    Sobre el escenario, un tipo con sombrero pertrechado con un acordeón. A su derecha, Natalia Palencia al violín (y ukelele) y a su izquierda, José Luis González Kaos a la batería. Y comenzó el espectáculo, un recorrido musical que protagonizaron Salamanca y sus melodías tradicionales (Arrión, Esta noche ha llovido, El domingo por ser fiesta) pero nos llevó desde León y los titos hasta Galicia y su rianxeira, entre otras. Raúl maneja con idéntico virtuosismo el acordeón y la complicidad con el público -nos hizo cantar a base de bien y se metió a todo el mundo en el bolsillo con su simpatía- así que añádase al guiso el buen hacer de sus acompañantes y nos sale la tortilla número 28 del concurso, para chuparse los dedos.

    No puedo dejar de mencionar, Al son de Farina,  una pieza con la que Raúl Díaz de Dios rinde un homenaje brutal al cantaor de Martinamor. ¿Quién ha dicho que a un acordeón no se le puede arrancar un quejío flamenco? ¡Vaya que se puede, tanto que terminé la canción entre lágrimas! Hay una versión (mírala aquí) que grabó en la mismísima Plaza Mayor de Salamanca y a él también le emocionó. Pero yo me quedo con la que escuché anoche, con la intimidad que da una actuación para un público mucho más reducido, casi a oscuras y a dos metros del artista.

    Y así, con el alma llena de melodías y una defensa apasionada de nuestras tradiciones y del mundo rural, despedimos la segunda noche de cultura.     

¡Viva la música y vivan los pueblos!


sábado, 29 de julio de 2023

Tú al Mercadona, yo al Carrefour



    Lo de pasar las vacaciones en el pueblo habrá quien lo vea como un plan menor. Pudiendo irte a un hotel donde veinte ingleses borrachos -valga la redundancia- alojados en tu misma planta no te dejen dormir, donde tengas que hacer cola en un buffet para comer y pelearte con hordas de profesionales de la toalla por una parcelita de playa en la que llenarte de arena, es que no hay color, vamos.

    Aquí desayunas con el sonido del gallo cantando, comes verdura recién cogida de la huerta, huevos caseros y el mejor embutido del mundo pero dónde va a parar, esto es de pobres. Pues chico, yo no cambio la cerveza del chiringuito por la de mis bares de cabecera, donde a diario me deleitan, ora con un pincho de jeta, ora de callos o para no complicarnos la vida, unas raspitas de jamón sobre un pan untado en aceite. Y qué pan, oiga. 

    Por si acaso este plan os parece aún poco atractivo, este año el ayuntamiento se ha adherido a un programa de la Diputación de Salamanca que se llama Noches de Cultura. Una iniciativa maravillosa, que acerca a los pueblos diversas actuaciones tanto de teatro, como de música y proyecciones de películas. En nuestro caso, debutamos anoche con un espectáculo de humor que nos tuvo con la carcajada en la boca durante más de una hora. Los artífices del asunto son dos tipos absolutamente desvergonzados que responden al nombre artístico de Maestro Ruiz y Miguelón. La puesta en escena que trajeron se llama Fuga en Mi Renol, lo que ya nos da una idea del cachondeo que se avecina.

    La cosa va de una sucesión de números de lo más variopinto. Desde el inicio con un blues dedicado a las madres sobreprotectoras, a don Quijote y Sancho Panza vagando por la Mancha y recibiendo whastapps de su autor (mira, me ha escrito Cervantes/ Toma, claro), la actuación del dúo Bebo JB y el Gamba, (descubiertos por Fernando Trueba, que tiene un ojoooo), dos curas con confesiones inconfesables, entrevistas al burro Platero y al toro que mató a Manolete, una desternillante versión del Let it be de los Beatles dedicada a la línea 3 de autobús de Salamanca, Garrido-San José y un final apoteósico con la participación del público, al que envían de compras a un supermercado o a otro en función del sexo. Tú a Boston y yo a California pero con Mercadona y Carrefour y en vez de maletas, que si quiere bolsa.

  La función se desarrolla en un escenario mínimo en el que todo el protagonismo lo llevan estos dos artistazos. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, se bastan y se sobran con su sentido del humor y su talento musical. Y todo ello a la fresquita de la noche, en el frontón del pueblo, con un techo de estrellas y una luna ya casi llena que no se perdió un detalle.

    ¡Vivan los pueblos y viva la cultura!

domingo, 2 de julio de 2023

Lo de Ibai


    Este fin de semana he tenido una revelación. Les había escuchado a mis hijos hablar de él pero reconozco que hasta ahora no le había prestado atención. Y sin embargo, cuando ayer mi hija mediana colgó una historia en Instagram comprendí que la cosa iba en serio. Mi hija, que los únicos guantes que yo creía que había visto eran los de la nieve, posteando una foto de Marina Rivers con el cinturón que la acredita como ganadora de un combate de boxeo. 

    A ver cómo os lo digo: algo se está cociendo en el mundo cultural, en el del periodismo y en el del entretenimiento. Hay un movimiento de placas tectónicas que muchos no saben -sabemos- ver y que se va a llevar a más de uno por delante.

    Un tal Ibai Llanos es la estrella. Alejado de los estereotipos, 28 años, con sobrepeso pero con una labia que ya quisiera más de uno que va de estrellita. Lleva avisando varias Nocheviejas, con unas retransmisiones que hacen temblar los cimientos de las tradicionales campanadas. La última -con Ramón García y Anne Igaritburu- enganchó a casi medio millón de dispositivos -entre ellos el mío- y eso que fue su peor registro en tres años.

    Pero lo de ayer me ha roto los esquemas. Ibai organizó la tercera edición de lo que llaman La Velada del año, un evento que combina actuaciones musicales y una velada de boxeo, donde youtubers y demás fauna se calzan los guantes en combates de aficionados. 

    Con esos mimbres, el amigo Ibai es capaz de llenar de gente muy joven el estadio Metropolitano en Madrid (60.000 entradas vendidas) y a la vez retransmitirlo por Twitch y conseguir el récord de audiencia de esa plataforma: 3.400.000 espectadores simultáneos. 8 horas de espectáculo, con un despliegue de medios que nada envidia a cualquier televisión y una realización impecable. Añádase que los días previos ha organizado directos cebando el evento y la víspera montó un pesaje que no desmerece las retransmisiones que te hacen en USA. Y lo más importante, que esto no deja de tener su parte de negocio, con unos patrocinadores potentes.

    ¿Y por qué digo que algo se cuece? Hace años, el diario El País abanderó una campaña en contra del boxeo (luego le tocaría a los toros) porque al parecer no cumplía los estándares progresistas. Así que, como de lo que no se habla no existe, parecía que el noble arte estaba condenado a su desaparición, o cuanto menos a quedar como algo residual, una cosa de cuatro frikis. Y mira tú por dónde, llegan estos elementos, le pegan una patada al plato y forman la mundial. Porque por si fuera poco, los combates femeninos -que también los hubo- seguramente fueron los mejores, con lo que al sector feminista-radical le explota la cabeza directamente.

    Así que tenemos a una juventud que se sacude los complejos de la anterior generación y abarrota una velada de boxeo en la que actúa lo más granado del panorama musical -aunque ahí sí que voy a discrepar de su criterio, excepción hecha de Estopa y Rosario- y retransmitida por nuevos canales. Encima Ibai, que es listísimo, se trae a un veterano como Jaime Ugarte para comentar. Viva lo nuevo, sí, pero sin desdeñar lo antiguo (véase lo de Ramontxu-Anne, idéntica táctica).

    No es lo único en lo que anda metido Ibai. Junto con Gerard Piqué, organiza la Kings League, una competición de fútbol 7 en la que se miden equipos formados por jugadores amateur y exprofesionales. Las reglas son moldeables y las pueden cambiar en mitad de un partido. De locos, sí, pero funciona. Mi hijo pequeño, el futbolero de la casa, prefiere un partido de la Kings League a uno de Liga o Champions, salvo que juegue el Real Madrid (los colores aún pesan). Pero como será la cosa para que un madridista acérrimo como él reconozca que Piqué es “el p**o amo”. Me pinchas y no sangro. 

    Pero hay más. En los entrenamientos de su equipo, sus amigos y él comentan un Porcinos-El Barrio -dos de los participantes en el invento- con idéntica pasión que un Madrid-Barça. Y ya me ha sugerido que para su cumpleaños igual se pide una camiseta.

    Pues viendo este panorama, llámame loco pero yo veo algo se está cociendo. Y salvo los mejorables gustos musicales y el abuso del lenguaje malsonante, no estoy dispuesto a perdérmelo.



sábado, 1 de julio de 2023

¡Agüita!



    Más del 80% de la sangre es agua. Un 70% de nuestra piel es agua, así como corazón, hígado y riñones. En el caso de los pulmones, el porcentaje sube al 85%. Y en los ojos, no lo vais a creer, la proporción es de un 90 ó 95%. De ahí, seguramente, lo de la mirada cristalina.

    El agua también es componente mayoritario de la Tierra, como bien sabréis los que habéis estudiado EGB. Hasta un 70% del planeta, que se distribuye de manera sorprendente: el 97% del agua se encuentra en los océanos, sólo el 2.5% es agua dulce y de esa cantidad, únicamente el 0.01% forma los ríos y lagos.

    Y os estaréis preguntando: ¿a qué viene este repentino fervor acuático del Alférez? Pues naturalmente, tiene su por qué, enseguida lo desvelamos. Pero dejadme que estire un poco más el misterio y demos otra vuelta a los dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno que nos tienen aquí entretenidos.

    El agua es omnipresente en nuestras vidas. La bebemos, la usamos para ducharnos, para cocinar, para regar plantas y huertos, El agua ha inspirado canciones míticas. Así a bote pronto, me vienen Smoke on the water (Deep Purple), Como el agua (Camarón de la Isla) o una preciosidad poco conocida del gran Antonio Vega: Agua de río (buscadla y me decís). Hay muchos tipos de agua: potable, dulce, salada o salobre, entre otros. Por cierto, salobre, qué bonita palabra, casi tanto como otra que también viene a cuento en nuestra historia de hoy: aguaducho. 

    Bueno, pues todo este periplo acuoso nos lleva al asunto primordial: tal día como hoy -y además literalmente, porque también era sábado- hace 23 años, dos personas se dieron el Sí, quiero en la Catedral Vieja de Salamanca. Una de ellas es éste que os escribe y según la taxonomía nupcial, ello se correspondería, efectivamente, con las Bodas de Agua.

    La analogía tiene su aquel. Se supone que después de tantos años, el matrimonio fluye y es transparente como el líquido que nos ocupa. Así que ya que estamos, después de 23 años me sale la expresión canaria: ¡agüita! 

    Y oye, que sí pero si no os importa, lo vamos a celebrar con un buen vino.



viernes, 1 de julio de 2022

Los seis grados



 ¿Conocéis la teoría de los seis grados? La formuló por primera vez en 1930 un escritor húngaro. En aquellos años, la población de la Tierra era de 1.500 millones de habitantes y Frigyes Karinthy, que así se llamaba, escribió un cuento titulado Cadenas, cuyo protagonista lanzaba una apuesta a sus amigos: sería capaz de relacionarse con cualquier humano usando solamente a cinco individuos. Posteriormente, otros científicos la desarrollaron y la teoría ha vuelto a cobrar mucha fuerza con la irrupción de las redes sociales. A estas alturas, incluso han logrado reducir el número y se dice que en Facebook y Twitter basta con cuatro contactos para conectar. Y en Linkedin, ¡con tres! Así que hoy que arrancamos hoja del calendario, me viene de perlas esa teoría para contaros una cosilla. 

    Veamos. Uno. Empezamos el mes de julio. Dos ¿Cuál es la fiesta por antonomasia de este mes? Pues claro, los Sanfermines. Tres. ¿Y dónde se celebran los Sanfermines? Naturalmente, en Pamplona, ciudad bien conocida por un servidor. Hay una jota que la define perfectamente: Pamplona, tú eres la perla del Norte, un rinconcito de España, donde se vive feliz. Pamplona, dentro del alma te llevo, aunque esté lejos, muy lejos nunca me olvido de ti.

    Cuatro. Hablando de perla del Norte, otra ciudad que comparte ese apelativo es Antofagasta, en Chile. Siempre me ha llamado la atención ese nombre, es de esos que se te quedan, como Tegucigalpa. De los que valdrían para crear una contraseña robusta en internet. Cinco. Antofagasta es la ciudad más rica de Chile, fundamentalmente gracias a la explotación minera del cobre. De hecho, la mina con la mayor producción mundial de este metal se ubica allí.

    Y seis. Aquí quería llegar yo y no para hablaros de la Edad del Cobre ni de la patrona de Cuba, que es la Virgen de la Caridad del Cobre. Lo que pongo en vuestro conocimiento, amigos, es que hoy estamos de celebración. Hoy festejamos nuestras Bodas de Cobre, ahí es nada, 22 años juntos, los dos patitos.

    Según los que controlan de estas cosas, el cobre representa la belleza, la durabilidad. la prosperidad, la perfección y la buena suerte. Pues oye, así en general me vale.

jueves, 1 de julio de 2021

Fuerte como un roble

    A los asturianos no hace falta que os lo explique. Incluso a muchos de los que vivís en tierra conquistada. Pero por si acaso hay algún despistado, vamos allá. Los habitantes de Oviedo tienen un gentilicio oficial, ovetenses, pero también uno oficioso: carbayones.

    La historia de éste se remonta al último tercio del siglo XIX. A la altura de la actual calle Uría se encontraba plantado un centenario roble –carbayu en asturiano- de gran tamaño. Cuentan las crónicas que medía treinta metros de alto, con un tronco de nueve metros de diámetro, dividido en dos grandes ramas que daban paso a una copa de nada menos que treinta y ocho metros.

    Con esas medidas, es lógico que de carbayu lo ascendieran a carbayón y ya quedó el aumentativo como signo distintivo de Oviedo. El final del árbol fue triste, pues en 1875 el Ayuntamiento decidió su tala, aduciendo que lo había destruido por dentro la carcoma. Así que nuestro carbayón desapareció después de quinientos años de dar sombra a ese rincón de la ciudad. Queda en su lugar una placa que lo recuerda –en la foto la podéis ver- y, ya digo, el gentilicio oficioso de los ovetenses perpetuando su nombre.

    Y a todo esto diréis, ¿y a santo de qué nos cuenta éste la historia de un roble un jueves, así, sin anestesia? Pues tiene su aquel. El roble es un árbol fuerte, con una madera dura. Y precisamente hoy alguien celebra las Bodas de Roble, que corresponden a los 21 años de matrimonio. Dicen los que saben que después de más de dos décadas juntos, el amor es resistente y con mucha sabiduría, al igual que el árbol que hoy nos tiene entretenidos.

    Y oye, en este caso yo creo que aciertan. Nuestro roble lo plantamos en la ciudad que usa su nombre, tiene buenas raíces y ya le han salido tres ramas bastante hermosas, en eso le ganamos al carbayón.

    No aspiro a vivir como él quinientos años pero sí espero que sean muchos más tu lado.❤️  

miércoles, 1 de julio de 2020

Setenta y dos horas, dieciocho años y una vajilla de porcelana

Mira que tiene días el año. Pues en mi casa alguien decidió que en setenta y dos horas se concentraran un montón de cosas. El lunes se cumplió el undécimo aniversario de la muerte de mi padre, ayer la primogénita alcanzó la mayoría de edad y hoy su madre y yo, como en el tango de Gardel, celebramos que veinte años no es nada.

Lo de mi padre ya lo hablamos el lunes. El cumpleaños de Leire hay que añadirlo a la lista de celebraciones atípicas que nos han tocado en los últimos meses. Aunque ya estamos en una relativa normalidad, le ha ido a pillar en plena Selectividad -yo es que soy del plan antiguo, lo de EBAU no me convence- y tampoco ha sido lo que hubiéramos esperado. Aunque tiempo habrá de recuperarlo y celebrarlo todo junto.

Y la pareja, aquí estamos, veinte años después de aquella tarde-noche salmantina que arrancó en la Catedral Vieja y terminó en el Casino. En la completa nomenclatura que existe, este año nos tocan las bodas de porcelana. No confundir con las de cerámica, que esas son a los nueve años. Y está bien traído, que la porcelana es un material mucho más fino pero a la vez más resistente. El paso de los años fortalece y afina la relación, así que el que lo definió sabía de lo que hablaba.

Yo no sé qué pieza sería. Igual lo que más me siento es salsera, intentando aliñar el dia a día. Olga muchas veces ejerce de plato del pan, donde se recogen las migas que se nos caen a los demás con nuestras historias. Otras de plato hondo, aunque luego llego yo, me paso sirviendo y se me sale la sopa por los lados. Pero a pesar de mi torpeza, no cambiaría de vajilla ni loco.

A por los 21, morena mía.




lunes, 29 de junio de 2020

Dos hombres buenos

Todos los años el mismo rito. A medida que se acerca el día de hoy, Facebook me va recordando publicaciones antiguas. Así que, aunque no quisiera, es como si cada 12 meses me pusieran la misma película. Y aunque la he visto ya muchas veces, me ocurre como con Casablanca: te sabes el final de memoria pero en el fondo aún esperas que alguna vez cambie y Rick se monte en el avión con Ilsa.

En mi caso, el guión es terco. A primeros de mes se anunciaba la operación; unos días más tarde, la salida de la UVI y finalmente, el alta y el regreso a casa. Ninguno podíamos imaginar el desenlace pero lo cierto es que, tal día como hoy, el destino nos sacudió un bofetón que nos dejó K.O. De golpe y porrazo, a mi madre le cambió el estado civil, mis hermanos y yo nos convertimos en huérfanos de padre y un buen puñado de amigos y familiares se quedó sin disfrutar de su buen humor, de su generosidad y de su cariño. La cosa es que ayer ya andaba rumiando lo que me tocaba recordar hoy cuando me sorprendió la noticia. 

Prácticamente a la misma edad que mi padre, otro infarto se llevaba al comandante Juan José Aliste. A los salmantinos no tengo que explicaos quien es. Para el resto, lo recordaréis porque sufrió un atentado en las inmediaciones de la plaza de toros de La Glorieta. Acababa de dejar a su hija y a tres compañeras de ella en el colegio cuando a escasos metros, una bomba-lapa colocada en los bajos de su coche por los malnacidos de ETA explotó. Por suerte, salvó la vida pero perdió ambas piernas.

A partir de ahí, su historia fue un ejemplo de superación. Como decía en una entrevista reciente, "cuando tienes varios caminos que seguir, puedes elegir uno u otro pero a mí no me dieron opción en la situación en la que quedé". Gracias al apoyo de la familia y al de la gente lo fue superando y afrontó la vida "con la sonrisa siempre para alante". 

Esa sonrisa, esas ganas de vivir se apagaron ayer, como se apagaron hace once años las de mi padre. Sirvan estas líneas para homenajearlos, para reivindicar su memoria y para rendir tributo a dos hombres buenos.

lunes, 22 de junio de 2020

¿En qué quedamos?

Desde que tengo uso de razón, cada cierto tiempo surge la noticia: los mayas ya lo anunciaron y el fin del mundo tiene fecha. En unos días, el último que apague la luz y fue un placer, amigos. La cita más reciente con el apocalipsis la teníamos este domingo. Naturalmente, lo pasamos sin mayores sobresaltos y aquí estamos, un lunes más, vivitos, coleando y estrenando el verano. Vamos, que la credibilidad del calendario maya está al nivel de la de un político en campaña. Puestos a elegir, yo me quedo con el Calendario Zaragozano, sin dudarlo.

Y hablando de Aragón, hoy hemos conocido que tres zonas de Huesca vuelven a la fase 2 de la desescalada, tras detectarse varios brotes. Lo que me ha llevado inmediatamente a una reflexión . Si ya no estamos en estado de alarma y se puede volver atrás, ¿en qué quedamos? ¿No era que el estado de alarma era imprescindible para tomar las medidas? ¿Ahora sí se puede? 

Los Amaya -que no los mayas- hicieron popular una rumba que nos viene al pelo para esta situación. Seguro que os suena la letra: Caramelos, caramelos, caramelos, llevo caramelos. Los traigo de coco y piña, de limón y menta nena, de piña para las niñas y limón para las viejas

Y así me siento con este gobierno, nos vende caramelos de todos los sabores, según venga.

domingo, 21 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 101

Parecía una cosa muy lejana, prórroga va, prórroga viene, pero sí, igual que llegó el final del verano del Dúo Dinámico ha llegado el del estado de alarma. Y bueno, si somos rigurosos, hoy debería terminar este diario.

Lo que empezó con un simple comentario a raíz de la interrupción de las clases de los niños, gracias a mi amiga Amor que lanzó la sugerencia y me lió, se ha convertido en más de cien historias con anécdotas, vivencias, noticias, en fin, un buen resumen de lo que han sido estos más de tres meses. Solo espero que se quede ahí y no tengamos que hacer segunda parte. Eso significaría que esta pesadilla ha terminado definitivamente y entonces será un ejercicio muy entretenido releer lo que hemos vivido desde el primer día.

A mí me ha servido para divertirme mucho. Escribir es algo que me resulta muy ameno, aunque os confieso que a veces me ha costado algún dolor de cabeza. Si Arquímedes necesitaba un punto de apoyo para mover el mundo yo me conformo con una una idea para arrancar. Eso ha sido lo más complicado algunos días. No veas que agobio ver que pasaban las horas y no llegaba. Pero al final, a base de devanarse los sesos -nunca agradeceré lo bastante esa gimnasia mental- se encendía la bombilla. Y una vez que tienes la idea, al menos a mí ya me resulta cuesta abajo el camino.

Así que la noticia es esa, estáis leyendo el último capítulo del Diario de una Familia Enclaustrada. Pero vista vuestra respuesta, visto el cariño que me habéis regalado cada día con vuestros comentarios, no puedo parar aquí. Buscaremos otra fórmula, no sé ahora mismo cual, pero seguiré contado historias por aquí.

Prometido.

sábado, 20 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 100

Este fin de curso tan raro ha camuflado uno de los momentos más divertidos y esperados: el último día de clase y el inicio de las vacaciones. Lo de llevar casi cuatro meses en casa ha hecho que esa jornada tan especial se diluya en el calendario y apenas hayamos notado diferencias del día D al siguiente. Por lo demás, sí tuvimos otro de los clásicos de esas fechas, la lectura de notas finales.

A falta de los resultados de la primogénita en la EBAU -si todo va en orden deberían ser buenos- el resto de la cuadrilla ha cumplido con creces. Alguno incluso se ha salido de la tabla con un pleno de dieces, que a ver quién le tose al mozo. Así que tocaba recompensar el esfuerzo.

Como lo de ir a cenar fuera aún es tarea hercúlea y como estos son de buen conformar, después de negociar varias opciones decidimos pedir comida a una conocida cadena de hamburguesas. Y aquí ha estado la novedad: hemos estrenado la aplicación de Glovo.

Oye, comodísimo. Hemos hecho el pedido con el teléfono móvil mientras volvíamos a casa de hacer otros recados. Y más rápido no ha podido ser el chico que nos lo ha traído. Rápido, educado y amable, que es una cosa que no cuesta dinero, no se necesita título universitario para ejercer y no distingue color de piel. Así que se ha llevado una buena propina, que es cosa que se agradece mucho y lo sé por experiencia.

Que uno tiene su biografía y se ha ganado las perras desde hace mucho y en muchos trabajos, gracias a Dios, que así valoras y empatizas que da gusto.

Pero esa historia os la guardo para otro día.





viernes, 19 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 99

Por fin nos salió una tarde soleada, después de varios días de cielos grises y lluvia de esa tan del norte, que sabes cuando empieza pero no hay quien descifre cuando va a parar. 

Estábamos dando un paseo después de hacer varios recados cuando nos sorprendió el sonido de unas gaitas en la lejanía. Siguiendo el rastro de las notas como si fueran las migas de Pulgarcito, nos plantamos delante del Teatro Campoamor. Y allí estaban, la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo, perfectamente formados y dándole al fuelle. 

Pronto se arremolinó la gente y se formó el corro de mascarillas. Entre pieza y pieza, el director saludó a un señor que estaba a mi lado. "A ver si animamos un poco la ciudad", fue su frase. Y a fe que lo consiguieron. Después de varios temas delante del teatro, comenzaron un pasacalles y como ya no teníamos nada mejor que hacer que dejar correr el tiempo para ir a buscar a Olga a la salida del trabajo, pues nos acoplamos con ellos a recorrer el centro.

Como no puedo evitar la mirada periodística, mi paseo ha sido de buscar detalles aquí y allá. Y hay uno que destaca por encima de todos: que gusto ver las caras de la gente. Empleados saliendo a las puertas de las tiendas. Ventanas abriéndose al paso de la música y niños y mayores asomándose a ellas dibujando sonrisas. El personal que estaba en las terrazas, aplaudiendo al paso de las gaitas. Y lo que más me ha emocionado, un par de personas tirando rápidamente de teléfono para establecer videollamada con seres queridos que estaban lejos -no he podido evitar escuchar las conversaciones- y acercarles en directo el sonido que, intuyo, tanto echan de menos. Una de ellas, llorando a moco tendido en el salón de su casa en algún lugar a muchos kilómetros. Y yo al lado, a puntito de soltar la lágrima también, que para estas cosas no aguanto nada, que le vamos a hacer.

El pasacalles ha finalizado delante de la iglesia de San Juan el Real, como no, con el himno de Asturias y una ovación espectacular. Objetivo conseguido, señor director, gracias por traernos un poquito de normalidad.


jueves, 18 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 98

Se ha colado en nuestras vidas y ya forma parte de la cotidianidad. El dúo de imprescindibles al salir por la puerta de casa -llaves y teléfono móvil- ahora es un trío, con la incorporación de la mascarilla. Llevo una temporada haciendo un trabajo de campo sobre su uso y estoy en condiciones de presentar ya alguna conclusión. A grandes rasgos, podemos definir cuatro tipos de usuario:

- En primer lugar, el Elementum Normalis. Son el grupo más numeroso, afortunadamente, un 63%. Se caracteriza por llevar la mascarilla perfectamente colocada, tapando nariz y boca y  con las gomas en su sitio. Hay una subespecie, el Elementum Plus Normalis, capaz incluso de usar las gafas sin que se le empañen.

- El Elementum Sub Nasum supone aproximadamente un 21% de la población. En la distancia se les suele confundir con el Normalis. Parece que lleva la mascarilla bien puesta pero a medida que se acerca, se comprueba que la tiene por debajo de la nariz. Es frecuente en este grupo un uso extravagante del preservativo. En lugar del emplazamiento habitual, acostumbran a emplearlo envolviendo los testículos como el que envuelve unas albóndigas con papel film. "La intención es lo que cuenta" podría ser su lema.

- El Elementum Sub Mento, se ha descrito en un 12% de la muestra. Es una evolución del Sub Nasum, que en un alarde de porqueyolovalguismo, se coloca la mascarilla bajo el mentón. Estudios recientes avalan que la prioridad del Sub Mento no es protegerse ni proteger, sino disimular la papada. En casos extremos, se obtiene una imagen rozando lo dantesco, con los mofletes de carne dándose a la fuga por los laterales de la tela y desafiando a la gravedad con su movimiento oscilatorio acompasando el paso de los pies. 

- El grupo minoritario, un 3% se encuadra en el Elementum Ab Auris. Es raro de encontrar pero es inconfundible: mascarilla colgada de una oreja a modo de zarcillo. Al ser una población escasa, los científicos no son capaces de trazar un modelo y la única línea de trabajo se centra en un patrón que parece que se repite: señoras con la edad suficiente para haber visto el incidente de Lola Flores con el pendiente en el programa de Íñigo. Podría tratarse de un fenómeno de identificación pero ya digo, a día de hoy es un misterio por qué se inclinan por esa ubicación para la mascarilla ni qué tipo de protección pretenden. 

Tampoco vamos a volvernos locos, hay gente pa tó y ya está.

miércoles, 17 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 97

Una de mis debilidades son los libros. Desde bien pequeño la lectura es una de mis mayores aficiones, así que cuando alguien quería hacerme un regalo lo tenía fácil. Bueno, lo tenía y lo tiene, lo saben bien los Reyes Magos o mi familia, mis regalos de cumpleaños son muy previsibles.

Cuando compramos el piso, una prioridad era buscarle sitio a los libros que se me acumulaban en cajas. El día que vinimos a verlo antes de decidirnos por embarcarnos en la hipoteca lo tuve claro. Había un hueco en el pasillo perfecto para una estantería de lado a lado y del suelo al techo. Dicho y hecho, la encargamos y por fin pude poner orden.

Al principio me sobraban huecos pero a estas alturas ya no entra un libro más y he tenido que buscar espacios alternativos. Y eso que mi volumen de adquisición menguó de manera inversamente proporcional a las sucesivas llegadas de los descendientes. No obstante, aunque estoy muy contento con mi biblioteca, mi sueño aún está por cumplir.

La historia arranca en Barco de Avila, el pueblo de mi madre. Mis veranos eran tardes de piscina o río y lectura. En un determinado momento que no soy capaz de precisar, Fide, un profesor amigo de la familia, se convirtió en mi bibliotecario particular. Al conocer mi desmedido interés por la lectura, se ofreció a recomendarme y prestarme libros para mis ratos de toalla. Me los llevaba de tres en tres.

Aún recuerdo la impresión que me llevé al entrar por primera vez al salón de su casa. Las paredes llenas de estanterías, libros, libros y más libros por todos lados. Aquello era el paraíso. En la retina me quedó grabada esa imagen y en la cabeza un pensamiento: algún día yo quería una habitación así en mi casa.

Os he contado todo esto porque esta tarde he ido a recoger un encargo a Cervantes, la librería de toda la vida de Oviedo. En Salamanca teníamos otra con el mismo nombre pero lamentablemente, hace años que asistimos a su funeral. La de aquí -toco madera- goza de buena salud y resiste los envites y los embates de Amazon.

Pero la crisis de la Covid19 les ha hecho pupa, a pesar de que se manejan bien en la venta por internet. Así que han puesto en marcha una idea para el que quiera colaborar en la recuperación de la librería. Han diseñado unos marcapáginas solidarios, personalizados con tu nombre, que puedes encargar por 10€. Y además, van a tatuar una pared de la librería con los nombres de todas las personas que colaboren en esta iniciativa.

De momento, os puedo enseñar mi marcapáginas pero ya tengo sitio reservado, el 152, en esa pared. Prometo foto.



martes, 16 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 96

Maté un perro y me llaman mataperros, dice el refrán. Es lo primero que se me ha venido a la cabeza al conocer la noticia de la concesión del Premio Princesa de Asturias de los Deportes a Carlos Sainz

El curriculum del piloto madrileño abruma. Dos mundiales de rally -que debieron ser alguno más- a bordo del mítico Toyota Celica, con algún guiño a la historia, como fue inscribir su nombre como primer piloto no nórdico que gana el 1000 Lagos.

Ya retirado del Mundial, buscó nuevos retos en otro clásico del calendario, el Dakar. Debutó en 2006 y cuatro años más tarde, en 2010, se anotaba su primera victoria a los mandos de un Volkswagen Touareg. La medida de su grandeza llegó después, cuando repitió con dos marcas distintas, primero Peugeot (2018) y este mismo año con Mini. 

Pues con todo, aún hay gente que le hablas de Carlos Sainz y sólo se acuerdan del famoso episodio del Rally de Gran Bretaña de 1998, cuando a falta de 500 metros para la meta y con el título prácticamente en el bolsillo, su Toyota Corolla dijo basta, para desesperación de su copiloto Luis Moya. Allí nació el clásico "trata de arrancarlo, por Dios" y la fama de gafe de Sainz. El argumento se desmonta sólo, basta con atender a su historial, pero algunos son partidarios de que la realidad no les estropee su película.

Así que yo me alegro mucho de la concesión de este premio, que es la guinda perfecta a una carrera que para sí la quisieran muchos. Por los títulos y por el poso de señorío que ha dejado por donde pasó. Será un placer recibirle en Oviedo.

lunes, 15 de junio de 2020

Diario de una familia enclaustrada: día 95

Ayer hablamos de fondos de río y de objetos curiosos que allí aparecen como metáfora. Y oye, ni aposta, cojo el periódico de hoy y -como de costumbre- la realidad supera a la ficción. 

Resulta que un pescador gallego andaba en las andanzas propias de su condición y en lugar de enganchar una buena trucha lo que encontró fue una virgen gótica de piedra, según los expertos nada menos que del siglo XIV. 

Cómo ha llegado hasta ahí es una buena pregunta, toda vez que son 150 kilos de granito, no te lo llevas a cuestas así como así. Parece ser que podría tratarse de una talla que desapareció hace bastantes años en la Fonte da Virxe, un emplazamiento cercano al lugar del descubrimiento. Así que los vecinos de esa zona de Santiago de Compostela están, muy probablemente, de enhorabuena.

Este es un tema que da mucho juego. Cada cierto tiempo nos llegan memes al respecto y si hacéis una búsqueda en Google hay material para partirse de risa. Probad a teclear "¿Cómo ha llegado eso hasta aquí?" y me decís. 

Claro que también lo podemos tomar por el lado triste. A pesar de mi insultante juventud, yo me acuerdo de que El País una vez fue un periódico serio, con más influencia que muchos políticos. Un editorial suyo era capaz de provocar dimisiones. Ahora no es ni sombra de lo que fue, o al menos esa impresión tengo yo. 

Hoy es noticia por un nuevo relevo en la dirección. Después de dos años al frente, Soledad Gallego-Díaz da paso a Javier Moreno, que vuelve a ocupar el puesto que ya ejerciera entre 2006 y 2014.

Y la pregunta, evidentemente, es ¿cómo ha llegado El País hasta aquí?